lunes, 24 de octubre de 2016

GUERRA POR PERSONA INTERPUESTA

Por: Jorge Gómez Barata 

En la medida en que se generalizó e intensificó, la guerra en Siria perdió identidad. Hoy es difícil determinar por culpa de quién y cómo comenzó. Muchos de los casi 300 000 muertos y los millones de desplazados no supieron quién los mató ni en nombre de qué han sido expulsados de sus hogares, separados de sus familias y despojados de sus bienes. 

Una certeza es que en ese territorio Rusia y los Estados Unidos libran una guerra por “persona interpuesta”. Existe otro dato claro es que los gringos y los eslavos no envían sus aviones, buques y tropas para salvar al pueblo sirio, sino para alcanzar objetivos geopolíticos, contener adversarios, así como tomar o mantener posiciones en el esquema de poder global. 

El primero, de mayores proporciones, más cruento y costoso de los conflictos de la Guerra Fría, la Guerra de Corea (1950-1953) tuvo un inicio vinculado a los intentos por reunificar el país, aunque inmediatamente experimentó una mutación que lo convirtió en confrontación armada entre el capitalismo y el comunismo y en una guerra entre Estados Unidos, la Unión Soviética y China en suelo coreano. Corea fue apenas una excusa. 

Entre las más importantes diferencias entre la guerra en Siria y aquel conflicto que involucró a una coalición liderada por Estados Unidos y formada por 20 países entre los cuales figuraban las grandes potencias de entonces, y por la otra la Unión Soviética y China, estuvieron las de carácter nacional pues se trataba de la reunificación de un país dividido por la II Guerra Mundial y la cuestión ideológica, asociada a la confrontación entre capitalismo y socialismo. Ninguno de estos elementos está presente en Siria. 

 El origen del actual conflicto sirio, uno de los más dilatados y cruentos en la región en los últimos sesenta años y que se prolonga por un lustro, puede asociarse a acciones políticas de la oposición interna al régimen de Bachar al-Assad que en la coyuntura de la llamada “Primavera Árabe”, se movilizó en búsqueda de objetivos políticos y confesionales, proceso contaminado por la presencia masiva de grupos terrorista y milicias locales, y extranjeros, tanto de la región como occidentales en búsqueda de sus propios objetivos. 

Aunque están presentes, en número de cientos, grandes y pequeños grupos terroristas y organizaciones armadas, los actores originales, todos dependientes de apoyos financieros y logísticos externos, han sido desplazados o instrumentalizados por la presencia y la beligerancia de Estados Unidos y Rusia que han copado el escenario político y el teatro de operaciones militares, relegando a fuerzas tan relevantes como las de la OTAN, Irán, Siria, Turquía y los kurdos que dependen de ellos. 
Por los factores involucrados, lo encarnizado de los combates, la presencia de técnicas militares y armamentos avanzados y la profundización de las diferencias que hacen difíciles los entendimientos políticos, algunos observadores especulan con la idea de que en ese convulso escenario pudiera estarse gestando una nueva guerra mundial que, para algunos ya ha comenzado. Allá nos vemos. 
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*Este artículo fue escrito para el diario mexicano ¡Por Esto! Al reproducirlo o citarlo, indicar esa fuente