martes, 26 de abril de 2016

Primera impresión post VII Congreso del #PCC

Por: Rolando López del Amo

El VII Congreso del Partido Comunista de Cuba ha hecho de su clausura un nuevo comienzo. La decisión tomada, a propuesta del compañero Raúl Castro, de llevar a discusión de la militancia del Partido y la UJC, así como de las organizaciones de masas y sociales los documentos aprobados en principio por el Congreso, da respuesta al reclamo mayoritario de la militancia del Partido y de la población en general. Es la ratificación de la línea de masas que ha caracterizado a la revolución cubana.

Los documentos a discutir son de carácter fundamental, pues  son los fundamentos de la actualización del sistema económico-social creado por la revolución triunfante en  enero de 1959. Es algo que concierne a toda la nación. A ello se añadirá, posteriormente,  el trabajo de reforma de la Constitución de la República, de modo que refleje las nuevas condiciones de nuestro país.



Con una conceptualización consensuada sobre el tipo de sociedad que deseamos, más el conjunto de lineamientos para crear la base de sustentación de esa sociedad, junto a los planes de trabajo a corto y mediano plazo y la revisión de aspectos importantes del funcionamiento del Partido, fuerza dirigente y cohesionadora de las aspiraciones del pueblo cubano, contaremos con los instrumentos teóricos de la mayor importancia para guiar nuestro accionar. 

La decisión de realizar las amplias consultas de los documentos dentro de este mismo año a fin de que, antes de que termine, el Comité Central disponga de los documentos revisados y modificados para su aprobación, es una muestra más de la sistematicidad que el compañero Raúl  ha venido imprimiendo para mejorar el estilo de trabajo del Partido, de modo que los acuerdos no se engaveten y los órganos y estructuras partidistas funcionen debidamente. Lamentablemente, las mentalidades obsoletas dentro del propio Partido reaccionan con lentitud y dificultan los cambios deseados.

Desde un punto de vista práctico, será el nuevo Comité Central el que concluya la aprobación final de los documentos del VII Congreso. En eso radica la diferencia de procedimientos en relación con el Congreso precedente, el VI, cuya reunión se produjo tras un amplio proceso de discusión popular de los documentos a considerar.

El informe central presentado por el compañero Raúl es un documento que abarca todo lo esencial con una honestidad y claridad que lo convierte en guía de la acción del Partido y modelo de cómo hay que abordar los análisis de nuestra realidad.

Es en extremo gratificante contar con un dirigente histórico que no ha perdido la frescura de su inteligencia, enriquecida con la madurez de la experiencia de tantos años de lucha. Hombre que no se aferra al poder para servirse de él, sino lo emplea para servir a su pueblo, como lo ha hecho siempre, con verdadera modestia y sensibilidad humana, ha puesto límite a su servicio público a comienzos del 2018, cuando se cumpla el tiempo del mandato para el que fue elegido por nuestra Asamblea Nacional del Poder Popular.  Con mucha claridad el compañero Raúl recordó la lamentable experiencia de la antigua URSS cuando en el período de poco más de un año fallecieron tres máximos dirigentes sucesivamente. Ahora habrá una política  nueva para la promoción de los cuadros de dirección, con límites etarios y límites temporales en el ejercicio de los más altos cargos del Partido y del Estado.

No hay que pasar al extremo de desdeñar la experiencia de los más viejos. Ellos son muy necesarios, pero no en cargos ejecutivos, sino como consejeros, como consultores, como legisladores. Desde tiempos primitivos los seres humanos comprendieron el valor de la experiencia. En ciertas tribus existían Consejos de Ancianos, antecedentes  de lo que serían los Senados en los parlamentos. El Partido Comunista Chino propuso en su funcionamiento, tempranamente, seguir una política que llamaban de triple integración de cuadros: edad avanzada, mediana y jóvenes. Así se puede combinar la experiencia, la fuerza y madurez y la pujante energía juvenil que va formándose junto a los otros.

Alguien señalaba que en materia de cuadros superiores de dirección el Congreso había sido inmovilista en cuanto al Buró Político y el Secretariado que se mantuvieron intactos, con un solo cambio en el Buró, más los nuevos que llenaron las vacantes que existían. Pero como anunció el propio compañero Raúl, es un momento de transición y la composición se irá modificando antes de que termine el quinquenio. Pero se necesita ya un trabajo arduo de preparación inmediata de los relevos, cosa que faltó en el quinquenio anterior. El tiempo apremia.