miércoles, 30 de marzo de 2016

ZAGA DE LA VISITA DE OBAMA A #CUBA

Por: Jorge Gómez Barata 

La visita del presidente Barack Obama a Cuba ha dejado una zaga diversa, incluso contradictoria. De la misma forma parte la percepción del gobierno, especialmente del presidente Raúl Castro que, en su calidad de estadista, gobernante, y máxima autoridad política del país, parece satisfecho por los resultados de un evento que fue negociado y realizado bajo su dirección, y que arrojó lo máximo que podía esperarse. 

Los que enjuician a Barack Obama por lo que no hizo o lo que no dijo, parten de una perspectiva especulativa, y de una metodología equivocada. De ese modo podrán divagar acerca de lo que no ocurrió, pero no analizar los hechos reales. 

De los cuarenta y tres presidentes norteamericanos ―once de los cuales han gobernado después de 1959― Barack Obama es el que ha tenido la posición menos agresiva e imperialista respecto a Cuba. El único que ha trabajado por eliminar el bloqueo, hace esfuerzos concretos por desmontarlo, y confronta por ello al Congreso de su país.
 

Después de reconocer al gobierno cubano, restablecer las relaciones diplomáticas, y avanzar en la normalización de las relaciones, vino a Cuba, y de cara al pueblo que lo vio y escuchó por radio y televisión, ante el presidente Raúl Castro, ofreció enterrar el diferendo. Todo ello sin exigir nada a cambio, ni demandar la renuncia de Cuba a su sistema político. Obama ha dicho que “Estados Unidos no tiene la capacidad ni la intención de imponer un cambio en Cuba…”

El cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos es el primero en examinar, desde una perspectiva abiertamente autocritica, la política norteamericana hacía la isla, lo cual constituye un gesto no solo honesto, sino también valiente, y que ha contribuido al saneamiento del clima político en América Latina. Es el único mandatario estadounidense que después de 1959 se ha dirigido a los líderes y gobernantes cubanos con un lenguaje amable y respetuoso. 

Tan notable es el cambio que resulta difícil asimilarlo. Tal vez hay compatriotas que no estén preparados para tanta audacia y determinación, no solo por parte del gobernante norteño, sino también del cubano.   

No obstante la carencia encuestas o investigaciones que permitan conocer los puntos de vista predominantes en la opinión pública, así como en los círculos dirigentes, intelectuales y académicos; es posible percibir un clima de satisfacción en la población. No ocurre así con ciertos comentaristas que subrayan lo que consideran carencias o equívocos en los pronunciamientos del visitante, llegando incluso a sugerir que se trató de un comportamiento teatral o poco serio. Los de mayor maximalismo le reprochan por no haber pedido perdón al pueblo cubano. 

La historia entre Cuba y Estados Unidos seguirá su curso, ocurrirá como ha sido previsto un proceso difícil y dilatado, Obama dejará de ser presidente, pero ya nada será igual. Cuando se avance habrá que reconocer su aporte, y si desdichadamente ocurren reveces, lamentaremos que él no estuviera para haberlos evitado. 

Lo mejor para Cuba ahora y lo verdaderamente estratégico es avanzar en la normalización de las relaciones con Estados Unidos, apoyar a Obama y a Raúl para liquidar el bloqueo, seguir trabajando para recuperar Guantánamo, explotar el éxito, y extraer todo lo que la coyuntura pueda dar. Allá nos vemos.