jueves, 31 de marzo de 2016

¡QUE SE CALLE FIDEL!

Por: MAX LESNIK

Tomado de la Sección El Duende de Radio Miami, 29 de marzo de 2016
El artículo de Fidel  Castro  publicado  el  lunes en el diario Granma  en el  que el ex presidente  cubano  apunta  marcadas diferencias  en cuanto a los  objetivos reales  de la  visita  del  Presidente Barack Obama a la  Habana, ha provocado las más acidas  críticas  de los  voceros  de la  extrema  derecha  de Miami  y de aquellos  que  le  siguen en comparsa cómplice guiados   por  su sumisión incondicional  a  los  designios  de  Washington.

¡Que  se calle  Fidel!, expresan a  coro como  movidos  por  un resorte automático  que  exige  unanimidad  de  aplausos  a  las palabras  del  presidente  norteamericano  en la capital  cubana,  un discurso  que si bien  contiene  palabras  almibaradas muy  altruistas  encaminadas aparentemente  a dejar  atrás  las  diferencias  con  el  gobierno y el  pueblo cubano,  llevaba también  en su contenido un  mensaje injerencista- y esa  es la  lectura  real del discurso  de Obama-  de respaldo  y aliento  a quienes intentan  ahora  por  otros  medios, desde   el  exterior  y  dentro  de  Cuba, sustituir  la Revolución  por  el  sistema político-económico   que  se  conoce  como  “Democracia representativa capitalista  norteamericana”.



Lo  único  que ha hecho  Fidel Castro  con  su artículo  “Hermano Obama”  del  lunes  en el  diario Granma,  es  dar  su opinión y  abrir  a debate ante  el  pueblo  de Cuba  y  el mundo  el verdadero  contenido  e  intenciones  de la  visita  y discurso  del  presidente  norteamericano  en  La Habana.

Todo  el  mundo  y su tía  ha  opinado  de las  “maravillas”  de lo que  dijo  Obama con entera  libertad de expresión en  el Gran  Teatro  de La  Habana, palabras  que fueran   además  trasmitidas  en vivo  y  en directo  al  pueblo  de Cuba y al mundo por  la televisión nacional  cubana.

Pero  cuando  Fidel  Castro  sale  a la palestra  para  expresar  una  opinión discrepante  del  coro,  si  bien   moderada  y respetuosa  para  el  mandatario  norteamericano, allá van    andanadas vociferantes  que  gritan  enardecidas:   ¡Que se calle Fidel! ¿Es  esa  la  libertad  de expresión que pregonan  los  cipayos del  norte pagados  por  Washington?

Eso es lo que  dicen: ¡Que se  calle  Fidel!

Si  eso  es  democracia, a  mi tía en silla  de ruedas  hay que llamarle  bicicleta.