jueves, 24 de marzo de 2016

Más sobre el VII Congreso del Partido

Por: Rolando López del Amo

Recibí un correo electrónico con un escrito de un militante del Partido Comunista de Cuba sobre el VII Congreso del Partido a celebrarse dentro de un mes. El escrito se titula El Congreso del PCC, ¿1000 personas deciden el destino de la nación?

El título puede prestarse a confusión pues el contenido del escrito lo que plantea, esencialmente, es que los documentos para las deliberaciones del Congreso no fueron discutidos previamente en los organismos de base del Partido como se hizo para el Congreso anterior y la Conferencia Nacional que se celebró un año después, o sea, 2011 y 2012 respectivamente. El autor del escrito considera que esto es un retroceso.

Por su parte, el diario Granma, órgano oficial del Partido informó, según cita el autor del escrito, lo siguiente:  Añadió Granma que en las asambleas de balance y elecciones en los municipios, distritos y provincias, también hubo una participación de un millón y medio de personas, que evaluaron el cumplimiento de los Lineamientos de la Política Económica y Social del VI Congreso y los objetivos de trabajo de la Primera Conferencia Nacional. Según informaciones ofrecidas por el Ministro de Economía en  sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el cumplimiento de la aplicación de los Lineamientos  andaba apenas en torno al 20 por ciento, o sea, la quinta parte.


Lo que se hizo en las asambleas de los núcleos-al menos en el mío-  fue analizar el cumplimiento de los Lineamientos y de los acuerdos de la Conferencia en el área del núcleo solamente. En cuanto a los delegados al Congreso y a las asambleas provinciales y municipales lo que se orientó fue proponer candidatos a las mismas dentro de los militantes del núcleo. 

Respecto a los delegados al Congreso se eligieron solamente candidatos y fueron  las instancias superiores de dirección quienes realmente eligieron a los delegados.

La discusión de los Lineamientos y decisiones de la Conferencia, sin una preparación previa y limitados al área del núcleo, se conviertió en un ejercicio formal.

Lo que ha reclamado la militancia de base del Partido es que la dirección del Partido, con toda la información de que dispone, elaborara una propuesta de documentos con sus evaluaciones y criterios de lo que debe hacerse en el tiempo posterior al Congreso y someter esos documentos a discusión con la base, tal como se hizo para el Congreso anterior, de modo que la interrelación o sinergia entre la máxima dirección partidista y el total de la militancia pudiera fluir e interactuar. 

Lo más importante en el Congreso es su contenido, lo que le propondrá al país para el futuro inmediato y mediato. Eso es lo importante y no tanto el número de delegados. Lo fundamental en los delegados es la calidad de los mismos, como ha señalado en un artículo reciente Jorge Gómez Barata. Pero a ello habría que añadir la forma de elegir a los delegados. En los datos publicados por Granma se dice que cerca de un 50 por ciento representan al sector agropecuario y alrededor del 85 por ciento son graduados universitarios. Estas dos cifras hacen pensar que el sector agropecuario va a estar representado por cuadros de dirección y técnicos más que por campesinos y obreros agrícolas.

Es justo buscar una representación de todos los sectores laborales del país para tener en cuenta las opiniones más variadas. Los delegados han de ser personas con condiciones de liderazgo, capaces de representar a quienes los eligieron. Personas capaces de pensar y razonar con cabeza propia y expresar claramente sus ideas y las de quienes los eligieron. Deben tener, además, un sentido de nación, más allá de un sector o una localidad. Pero tienen que ser, sobre todo,  representantes del pueblo y responder a sus anhelos y necesidades, que es condición indispensable para un comunista.

Además de los documentos rectores que el Congreso apruebe y proponga a la nación hay otro elemento de no menor importancia: la elección de los compañeros que integrarán la más alta dirección del Partido. Este aspecto, que siempre es relevante en cualquier congreso, en este lo es más por la avanzada edad de varios de los dirigentes principales. Es el momento de producir un relevo aún en vida de los dirigentes históricos del proceso revolucionario cubano. Hay experiencias históricas en el movimiento comunista internacional que ejemplifican las virtudes y defectos de hacer o no la necesaria renovación. Los ejemplos de los partidos chino y vietnamita son una referencia positiva.

Si partimos de la base de que los miembros del Comité Central  y los primeros secretarios del Partido en provincias y municipios lo son por sus méritos y nadie ha presentado una objeción inhabilitante demostrada  que los invalide para continuar en el desempeño de sus funciones, creo que, de oficio, deben asistir al Congreso como delegados. Esto da una cobertura nacional con quienes día a día llevan el peso del trabajo partidario. Si los delegados son mil, quedan dos tercios para ser electos desde la base en los sectores de producción y servicios del país.

En este último caso se puede indicar una proporción de delegados según ramas de la producción  y los servicios a través de un amplio proceso preparatorio desde la base
Claro que el sector agropecuario es fundamental, pero también todos los sectores industriales, desde el minero y energético hasta la industria ligera o alimenticia, y la salud pública, y la educación, y la investigación  científica, y el turismo y la administración pública, y el sector de la cultura y el deporte. Y todos los que no he mencionado, comenzando por la defensa y el orden interior.

Pero lo esencial, repito, es la visión política y económico social que conforme el programa que el Partido le propone a la nación para alcanzar el socialismo próspero y sostenible al que aspiramos y los principales dirigentes encargados de conducirnos para tales propósitos. Es la necesaria correspondencia entre línea política y cuadros, pensamiento y acción.

Lamentablemente, ya no hay tiempo para hacer los preparativos de otra forma a como se han hecho. Ahora lo esencial es que los mil delegados ya electos y la dirección actual del Partido elaboren lo que el país necesita. 
Tal como nos enseñó José Martí, a su pueblo se ha de ajustar todo partido político (3-139)

Nuestro Partido, continuador del que fundó Martí en su tiempo, sabe que  el Partido Revolucionario Cubano nació y vive para la verdad de la patria, y para servir a la patria conforme a la verdad (2-412)

Porque si no está en pie, elocuente y erguido, moderado, profundo, un partido revolucionario que inspire por la cohesión y modestia de sus hombres, y la sensatez de sus propósitos, una confianza suficiente para acallar el anhelo del país-¿a quién ha de volverse sino a los hombres del partido anexionista que surgirán entonces?...Ese es el riesgo grave. (1-170)