miércoles, 30 de marzo de 2016

Historia y porvenir

Por: Rolando López del Amo

El tema, explicablemente, más comentado en los últimos días ha sido el de la visita del presidente de los EEUU, Barack Hussein Obama, a nuestro país. Y no es para menos. Confieso que a mis 79 años de vida como revolucionario cubano nunca imaginé que sería testigo de semejante acontecimiento. 

En mi opinión, este hecho se produce a partir de la heroica resistencia del pueblo cubano y de la solidaridad internacional de la que ha sido objeto y de la inteligencia de nuestro gobierno para lidiar con tan complejo y vital  problema como es el de las relaciones entre nuestro país y los EEUU. Pero –y esta es la otra cara de la moneda- se debe también a que un sector importante 
-y el más inteligente- de la plutocracia que gobierna el país vecino llegó a la conclusión de que la política vigente hacia Cuba era inefectiva y le creaba incómodos problemas a su administración  en la arena internacional y necesitaba ser reajustada.


Durante más de cincuenta años las administraciones de EEUU utilizaron todos los medios políticos, económicos y militares - excepto la invasión directa-para liquidar al gobierno revolucionario. Llegaron a aislarlo del resto del continente y sólo México mantuvo relaciones diplomáticas con Cuba, muy formales y sin otro contenido. 

Pasaron los años y Cuba resistió todo y se convirtió, además, en un factor relevante de la política internacional como líder del Tercer Mundo y fuerza militar que cambió el mapa de Africa con su apoyo decisivo a la independencia de Angola y Namibia y al fin del Apartheid en África del Sur. Eso fue en alianza con la URSS y el campo socialista. 

En la década del 90, con la desaparición de la URSS y el mundo socialista europeo, todos apostaban por el fin de la Cuba revolucionaria, pero resistió con gran sacrificio y el apoyo de China y la Venezuela de Chávez y luego con Kirchner y Lula y Evo y Correa y Daniel comenzó una etapa nueva con el ALBA, hasta llegar a la CELAC, integrada por todos los países de  América Latina y el Caribe y excluyendo a Canadá y EEUU y puso en crisis a la OEA. Varios países de la región le dijeron a Obama que si no se invitaba a Cuba a la Cumbre de las Américas en Panamá no asistirían y Obama aceptó y antes de la Cumbre decidió, con apoyo de fuerzas muy importantes del poder real en los EEUU, dar un cambio de política de 180 grados el 17 D. Algo sencillo: todo lo ensayado para cambiar al régimen de Cuba había 
 fracasado y en lugar de aislarla eran los EEUU los aislados. Era necesario restablecer relaciones y negociar, para lograr recuperar la influencia de los EEUU sobre Cuba y América Latina y el Caribe, revitalizar el viejo panamericanismo. 
Obama se dio cuenta de que la política exterior de los EEUU, muy involucrada en el Oriente Medio y Asia, había debilitado su posición en el traspatio y había que recuperarla.

En ese proceso, Cuba, a pesar de su pequeñez y endeblez económica, era un gigante político con el que había que contar. Obama es un político muy inteligente, culto, ya experimentado y al final de su mandato no tiene nada que perder y mucho que ganar para su imagen histórica.. Tiene carisma y sabe rodearse de asesores inteligentes y conocedores. Es el reverso del estúpido de Jorgito W. 
Antes de llegar a Cuba lanzaron por las redes sociales un sketch con Pánfilo, el cómico más visto en Cuba cada lunes después del noticiero de las 8 de la noche. Fue un avance simpático del gusto criollo. Luego llegó bajo la lluvia, se fue al corazón de La Habana Vieja con Eusebio Leal y de ahí a la catedral para ver al Cardenal Ortega y esa noche cenó en un paladar. Vino como hombre de familia con esposa, hijas y suegra. 

Al día siguiente la actividad oficial tradicional: flores en el monumento a Martí, visita al Memorial, recibimiento protocolar en el Palacio, conversaciones con el Presidente cubano y conferencia de prensa de ambos en la que fue el que más habló. Lo que se discutió puede resumirse en: tenemos grandes diferencias y el camino hacia la normalización es complejo y largo, pero estamos dispuestos a seguir adelante. Obama abogó por el fin del embargo o bloqueo y Raúl, después de reiterar las posiciones de principio y las reclamaciones históricas de Cuba, defendió una convivencia civilizada y respetuosa y el concentrarnos más en los puntos comunes que en los divergentes para hacer avanzar el proceso y procurar su irreversiblilidad frente a las también poderosas fuerzas estadounidenses que se oponen a él. . De ahí Obama fue a una reunión de empresarios de EEUU y Cuba en la que  se destacaron algunos jóvenes cuentapropistas y un presidente de cooperativa de campesinos, además de empresas estatales. Obama se concentró en alentar la iniciativa privada y en estimular a los jóvenes. Esto se transmitió por televisión en vivo a Cuba y el mundo, como el resto de la visita. Ese día se reunió en privado con una docena de sus asalariados disidentes.

Así llegamos al discurso ante la sociedad civil cubana en el Gran Teatro. Fue un discurso muy bien escrito y que pudiera servir, tanto para el público cubano, como el norteamericano.
 Para Cuba comenzó diciendo que venía en son de paz y que había que eliminar el bloqueo, elogió los éxitos de Cuba y su aporte al mundo en materia de salud e investigación científica y dijo que el gobierno que el preside no buscaba un cambio de régimen, que eso era asunto de los cubanos. Reconoció problemas en el pasado, sin especificar, y pidió olvidarlo todo y comenzar de nuevo y mencionó las medidas que ha tomado su gobierno para mejorar las relaciones. Detrás pasó  a exponer una comparación entre el sistema cubano y el de EEUU, defendiendo el suyo como mejor, a pesar de sus  problemas. Fue televisado a todo el país. Raúl estuvo presente. Luego los dos asistieron al juego de pelota entre el Tampa y un equipo cubano y estuvieron un tiempo allí y salieron juntos hasta el aeropuerto.

El discurso evitó tocar asuntos escabrosos como la Base naval de Guantánamo, la TV y radio Martí, los programas subversivos de USAID, etc, los asuntos migratorios como la ley de ajuste y pies secos y pies mojados y se presentó como defensor de la libertad, la democracia y la no intervención y alguien que quiere rectificar las políticas erróneas del pasado y construir una nueva alianza. El discurso, en general, fue bien recibido, aunque nuestra gente no cree en cantos de sirena y dice: ver para creer. Hechos y no palabras. 

De Cuba a la Argentina que ahora encabeza el retorno al neoliberalismo y la rendición a Wall Street. Neutralizar a Cuba y alentar a la Argentina, satanizar a Venezuela y desestabilizar a Brasil, restablecer la Pax Americana bajo la égida de Washington.

Cuba gana el reconocimiento de su gobierno y dirección histórica revolucionaria por el gigante, sin renunciar a sus principios y política exterior. Pero el gigante sabe que estamos en un momento de cambios importantes económicos y políticos y no quiere estar ajeno. 

Un analista de EEUU, de seguridad, dijo: en lugar de enviar soldados, enviar turistas; en lugar de aviones de combate, líneas aéreas regulares; en lugar de marina de guerra, ferrys y cruceros; en lugar de bombas, inversiones de capitales. Y Obama precisó que la comunidad cubana residente en EEUU sería una fuerza fundamental para los cambios. Todo entre cubanos.

Obama está tratando de consolidar esta nueva política hacia Cuba que es parte importante de su política hacia América Latina. Ya en época del colonialismo español, cuando La Habana era una ciudad importante y Nueva York un pueblito, se nos consideraba la llave del nuevo mundo, el antemural de las Indias Occidentales. 

Obama está tratando de salvar los mayores intereses de los EEUU en la región y dejar ese legado al final de su mandato.
A quienes se quejan del discurso de Obama porque no dijo lo que nos gustaría escuchar hay que recordarles que Obama es el presidente de los EEUU, no el de Cuba. El tiene que hablar para los que lo escogieron y lo eligieron y su discurso y actuación en Cuba tenía que ser consecuente con esa posición. Pero el sólo hecho de tomar la iniciativa de venir sin arrogancia de ocupante ni enarbolando la Enmienda Platt, marca una diferencia. Es el reconocimiento de que vivimos otros tiempos  Personalmente siempre le estaré reconocido por la liberación de Antonio, Ramón y, especialmente, de Gerardo. Fue una decisión valiente e inteligente que aprovechó para complacer también al lobby judío de los EEUU, pues judío era el agente de la USAID preso en Cuba que liberamos. 

De lo que se trata, para nosotros, es de seguir avanzando en desmontar todo el andamiaje de la política anticubana sin perder las grandes conquistas de la revolución cubana de 1959: la independencia nacional, la justicia social y  la solidaridad internacional.

El pasado es el progenitor del presente. El hoy es el resultado del ayer.

Pero el mañana surgirá de lo que seamos capaces de hacer hoy.

La historia no se puede borrar ni ignorar. Y nos sirve también para ver lo que hemos hecho bien y mal. Sólo así se puede reforzar lo bueno y cambiar y eliminar lo que hemos hecho mal. 

Soy de los que piensan que José Martí sigue siendo nuestro contemporáneo. En él hallaremos siempre una brújula efectiva. El fue diestro en el manejo de las armas del buen juicio. El enseño a los niños la inteligencia de Meñique para conquistar a gigantes y reyes. Él, nuestro Apóstol, llevó en su dedo, hasta el día de su muerte en combate, el anillo hecho con hierro de un eslabón de la cadena que cargó en el presidio político a sus dieciséis años de edad, en el que su madre, Leonor, mandó a inscribir el nombre de Cuba para sellar así el compromiso de su hijo con la patria irredenta. Su hijo, que nació de ella con una vida que amaba el sacrificio y no esperaba a cambio de su entrega ninguna recompensa individual, inspiró, en el año del centenario de su natalicio, a una generación que tomó de sus manos la honda de David para que no muriera la esperanza. 

Ellos sabían y saben que las cosas de muchos hombres no se hacen con la voluntad, ni con el heroísmo, de un solo hombre. (5-334) Y quecuando se lucha por la existencia de la patria, la división y la rivalidad son crímenes (1-159.