martes, 26 de enero de 2016

POLÍTICA PRÁCTICA Y ACCIONES DE MASAS

Por: Jorge Gómez Barata

Las ideas políticas, económicas, filosóficas, morales, religiosas y otras, influyen decisivamente en el desarrollo social; contribuyen a la cohesión de las estructuras sociales, y refuerzan los consensos nacionales. También es evidente que bajo liderazgos eficientes y carismáticos su difusión contribuye a la movilización de grandes masas, que para bien o mal, cambian escenarios políticos concretos.

No es posible sin embargo que, a cortos plazos, ideas promovidas a contrapelo de las circunstancias objetivas, creen nuevas realidades. Juicios políticos y conceptos económicos que son eficaces en la crítica al capitalismo, carecen de capacidad para crear o construir el socialismo, cosa que, en cualquier caso, será resultado de dilatados y complejos procesos históricos, de los cuales ni siquiera quienes los promueven tienen certezas. En tales empeños el corto plazo y el automatismo no existe. 


Las vanguardias de izquierda, particularmente en algunos países latinoamericanos, deberían conectarse con la evidencia de que el éxito en la labor de inculcar la ideología socialista y las enormes tensiones que ello conlleva, está condicionado y limitado por la realidad de que sus propuestas son enfoques alternativos y minoritarios, que deben funcionar con entornos en los cuales las ideas liberales son dominantes.

El hecho de que en algunos países, especialmente en Venezuela, apretadas mayorías hayan apoyado electoralmente a líderes declarados socialistas, como Hugo Chávez y Nicolás Maduro, y propuesto como programa la “construcción del socialismo”, prueba que esos porcentajes comparten sus propuestas asociadas con la justicia social, la soberanía nacional, y el bien común, lo cual no significa que sean consecuentemente anti capitalistas, ni inmunes a influencias y reacciones circunstanciales. Tampoco se debe asumir que todos están dispuestos a sacrificios mayores. 

Por otra parte, determinadas ideas y consignas que son eficaces en la  movilización de masas para la participación en procesos electorales y el apoyo a los candidatos de izquierda, lo son menos cuando se trata de acciones de calle, que no pueden cambiar la situación creada por reveses institucionales y por los avances de la derecha.

Las concentraciones, mítines, y manifestaciones de unas y otras fuerzas políticas  no cambiarán la correlación de fuerzas al interior de los parlamentos, ni modificaran la actitud parcial de la prensa. La reconstrucción de la mayoría chavista a que llama el presidente Nicolás Maduro, pasa por la eficiencia en la solución de problemas concretos, la atención a urgencias sociales como es el desabastecimiento y otros problemas, que incluyen la moderación en la retórica.

Dedicar el tiempo completo de los líderes y comprometer las fuerzas del partido en acciones  ineficaces, puede restar fuerza y concentración a la atención de problemas y prioridades en áreas verdaderamente sustantivas.

La revolución necesita también movilizar los apoyos internacionales en áreas decisivas. Además de entusiasta el proceso ha de ser eficaz. Allá nos vemos.