martes, 12 de enero de 2016

Existencia social y conciencia

Por: Rolando López del Amo

Los estudiosos del pensamiento de Carlos Marx plantean que la existencia social determina la conciencia social. Según se vive se forma un modo de pensar. La práctica social es anterior a la teoría. La realidad material produce la forma de pensar. Como toda regla, tiene excepciones, que son eso, casos particulares diferentes a la generalidad.
En la Cuba de hoy, para los asalariados y, muy especialmente, para los jubilados y pensionados, los ingresos son insuficientes para cubrir sus necesidades básicas. 

Es cierto que la mayoría de las personas no tienen que pagar alquiler por sus viviendas (aunque en la capital un alto porcentaje está en  mal estado), la atención médica es gratuita, al igual que los servicios educacionales y hay una bolsa mensual de alimentos subsidiados que alcanzan para una comida diaria durante dos semanas, más un panecillo cada día.


Fuera de lo mencionado anteriormente, el resto de los alimentos, los artículos de aseo y limpieza, la ropa, los servicios de electricidad, gas, agua, teléfonos, correo electrónico, el transporte, los muebles, los artículos del hogar, la recreación, el descanso, etc. etc. no pueden ser satisfechos con los ingresos por vía salarial. Pero las necesidades siguen presentes y, si el salario es incapaz de cubrirlas, las personas se ven obligadas a buscar otras alternativas.

Una de ellas, como ocurre con los pobres de otras tierras, es la emigración hacia los países más ricos que permite, en gran parte de los casos, el envío de remesas a sus familiares que se mantienen en el país de origen. Entre emigrados y descendientes hay dos millones de cubanos residentes en los EEUU y otros miles dispersos por el resto del mundo. La remesa es una vía para solventar el diario vivir de muchas familias.

Otros, especialmente en las áreas de producción, comercio y servicios, han generalizado lo que denominan como luchar por la vida. Este luchar quiere decir desvío de recursos, que es la forma elegante de decir robar. La otra variante es el recibo de sobornos para realizar un servicio ´ público. Ya estas malas prácticas se han extendido y popularizado con amplia complicidad de la población. La corrupción ha hecho metástasis.

Constantemente se repiten llamados a evitar las indisciplinas sociales, el desvío de recursos, la corrupción…y todo sigue igual.  Y es que mientras subsistan las causas materiales que favorecen tales fenómenos negativos será difícil enfrentarlos con éxito.

Los lineamientos que aprobó el VI Congreso del Partido ofrecen las vías para solucionar estos problemas si se aplican consecuentemente.

Lo primero es liberar las fuerzas productivas para estimular la creatividad y el trabajo honesto. Quebrar el yugo de la burocracia inepta y corrupta que se ha extendido como el marabú.

El trabajo por cuenta propia o privado, las cooperativas de todo tipo, las empresas pequeñas y medianas y  el control obrero en las grandes empresas estatales son antídotos contra el desorden y la corrupción. Cuando la gente se siente realmente dueña, no se roba a sí misma. Cuando el ingreso proveniente del trabajo honesto es suficiente, se crea la base material de existencia social que se refleja en la conciencia social.

Hoy, en el orden comercial, el ciudadano medio percibe a las empresas comercializadoras estatales como abusadoras del monopolio que ejercen. ?Hasta cuando se mantendrán los precios abusivos sobre productos de primera necesidad?
Nuestra concepción económica necesita ser reajustada y para ello es imprescindible desterrar el pensamiento burocrático centralista que tanto daño nos hace.

Hoy, la construcción de una obra no se sabe lo que cuesta por el tiempo en que se tarda y los recursos que se roban. En las empresas constructoras estatales no hay control, ni de los recursos, ni de la calidad. Basta que se inicie una obra en un barrio para que los constructores vayan a las casas de los vecinos proponiendo la venta de pinturas o materiales de construcción. 

Esto es sólo un ejemplo. Hasta en las farmacias hay quienes venden medicamentos que requieren ser recetados, sin necesidad de la receta y a un precio diez  veces superior. 

El transporte de ómnibus de la capital es tan deficiente que proliferan los taxis ruteros, siempre llenos, que cobran un precio entre 25 y 50 veces superior al del ómnibus según la distancia sea dentro de un municipio o de un municipio a otro o a un tercero. Y aún así, los taxistas, no pueden comprar el combustible a los altos precios oficiales y hay un sistema de compra clandestino a quienes tienen asignaciones oficiales  y por otras vías ilegales.

De modo que la puesta en práctica de los lineamientos es una necesidad urgente. Como lo es también la revisión de precios oficiales para productos no normados y la solución al problema de la gigantesca y costosa cabeza burocrática en el pequeño cuerpo de hormiga productivo.

Sigo pensando en nuestra estructura al triunfo de la revolución. Un Presidente, un Primer Ministro y un Consejo de Ministros.  En nuestros  días, el Jefe de Estado sería el Comandante Supremo de las fuerzas armadas y de orden interior y atendería las relaciones exteriores y encargaría al Jefe de Gobierno atender lo demás. No habría oficinas de vicepresidentes del Consejo de Ministros. Los Ministerios jugarían su papel rector, orientador y supervisor, pero las empresas productivas y de servicios serían autónomas. Nada de OSDE, que son una suerte de Sub-Ministerios o Super empresas. O sea, más burocracia. Sólo empresas de base y, cuando corresponda, empresas nacionales autosustentables. El resto del personal hacia las bases productivas o de servicios.

El pensamiento y las estructuras burocráticas son carcoma, comején del país. 

Organización no es burocracia; orden no es burocracia. Organización y orden son ciencia y técnica, productividad y producción, desarrollo y bienestar, y en nuestro caso, de todo el pueblo, de cada individuo en el grado de sus condiciones y aporte, con la necesaria solidaridad  hacia los desvalidos.

Lo que no hagamos por nosotros mismos, nadie lo hará. Y contamos con una extraordinaria fuerza calificada formada por la revolución para hacer las cosas bien. No al amiguismo, al sociolismo, al clientelismo, al oportunismo. Y recordar que el águila imperial siempre está al acecho, con alas veloces y garras afiladas.. Frente a ella, la inteligencia de Meñique y la onda de David, la unidad del pueblo y sus dirigentes sobre la base de los anhelos comunes, del trato fraternal y respetuoso, predicando con el ejemplo, cumpliendo con el deber.