jueves, 31 de diciembre de 2015

La cultura de la paz y la solidaridad

Por: Rolando López del Amo

La política exterior de Cuba sigue cosechando éxitos.

Es el resultado de basarse en principios justos y contener una visión profundamente humanista, solidaria, generosa. 

La idea ecuménica martiana de que patria es humanidad está inscrita, como guía precisa, en nuestro 
desempeño internacional.


Los éxitos alcanzados lo son de una cultura de paz y solidaridad. Esta cultura es compartida por todo nuestro pueblo. Podemos decir que es parte fundamental de nuestra cultura nacional.

Hay una definición de cultura que dice que esta es el conjunto de bienes materiales y espirituales producidos por la humanidad a lo largo de su historia. Esa cultura tiene particularidades según las épocas y los pueblos, pero todas juntas son parte de la gran cultura de la humanidad.

La UNESCO hace mucho bien en declarar patrimonio cultural de la humanidad las obras, tangibles o intangibles, de las distintas naciones. Esta es acción que promueve el intercambio, el reconocimiento mutuo y la paz y la solidaridad. Duele mucho en nuestros días ver las acciones destructivas de la ignorancia malvada del terrorismo internacional escudado tras una falsa bandera religiosa que históricamente respetó y salvó para el resto de la humanidad tesoros culturales de otras épocas y pueblos.

Por nuestra parte, celebramos los setenta años de fundación de la UNESCO con la presencia en Cuba de su Directora General y con reuniones de Ministros de Cultura del ALBA, primero, y de la CELAC después.

Siempre uniendo dentro de nuestra cultura de paz y solidaridad.

Nuestro archipiélago se convierte en referencia del bien común. Nos ha visitado el Papa Francisco y antes de partir del país ha dicho que aquí se sintió en familia, en casa. Poco antes nos había visitado el Presidente de Panamá, con palabras de cariño y acciones para impulsar las amistosas relaciones bilaterales. Días después su esposa nos visitaría para participar en la misa del Papa Francisco en la Plaza de la Revolución, junto a la Presidenta de Argentina. Y apenas ido el Papa, llegaban a Cuba el Presidente de Colombia y el máximo Jefe de las FARC para presidir, junto a nuestro Presidente, la firma de un acuerdo fundamental que augura el fin del largo conflicto bélico colombiano en el plazo de unos pocos meses.

Cultura de paz y solidaridad que días antes recibió al Presidente de Namibia y que se hizo sentir en la sede de las Naciones Unidas en suelo norteamericano con la incansable actividad de nuestro Presidente, quien pronunció dos discursos breves en reuniones temáticas universales y otro en la septuagésima sesión de la Asamblea General del organismo mundial, en la que ofreció, de manera resumida, contundente y esclarecedora, una visión de los grandes desafíos contemporáneos pendientes de solución. A ello sumó encuentros bilaterales con figuras clave de la política internacional como los presidentes de China, Rusia, Francia y los EEUU, y un considerable número de personalidades de la vida política, económica y social norteamericanas. A su regreso a Cuba lo esperaba el Presidente de Vietnam.

Somos un país que trabaja y crea, para sus hijos y los demás pueblos, a favor de la socialización del bienestar material y espiritual, de la belleza y la amistad , por el logro del bien común, dentro de la unidad de lo diverso, por un mundo donde imperen la paz y la solidaridad. 

El prestigio internacional de Cuba se puso de manifiesto en la votación, en la Asamblea General de las Naciones Unidas,  de la resolución que demanda poner fin al bloqueo económico, financiero y comercial de los EEUU contra Cuba que recibió el apoyo de todos los países miemros de las Naciones Unidas , salvo los EEUU e Israel.

Renegociamos con éxito nuestra deuda externa y abrimos los brazos  al trato justo y respetuoso, a la colaboración mutuamente beneficiosa y a los más de tres millones de turistas que nos  visitan cada año.. 

Trabajamos por la solidaridad entre las naciones y por la defensa de los principios del derecho internacional recogidos en la Carta de las Naciones Unidas. Trabajamos a favor de la paz y el desarrollo sostenible, del goce pleno de todos los derechos humanos por cada ser humano. Creemos que es posible un mundo siempre mejor. 

Aunque en el camino tengamos que enfrentar tropiezos y dificultades, confiamos en la victoria final de las ideas justas. Para la humanidad contemporánea no existe otra alternativa para su salvación y felicidad que el fomento de una cultura de paz y solidaridad.