sábado, 17 de octubre de 2015

Grupo Berlín ¿Que hacer? (+ Comentarios)


Estuve unos días fuera… no “a fuera”, sino fuera, offline quiero decir. Al llegar me encuentro que el “tema alemán” ha crecido sostenidamente. El 95 % de los comentarios, son viscerales, ofensivos, puro berrinche. Son pocos los que valen la pena tener en cuenta, hasta el tal Siro4tel me mencionó en un post. ¿Tal vez pueda poner eso en mi currículo? Tengo que preguntar. De las declaraciones de los jóvenes que asistieron a Berlín me entusiasmó el texto de Roberto Peralo en la Joven Cuba y el de María Antonieta Colunga en su blog Nube de Alivio

Para aliviar la carga a los pacientes lectores voy a hacer un cuestionario a tiro rápido:

periodistas_cubanos_alemania¿Es ético asistir a ese tipo de encuentros sabiendo de antemano que lo financian los mismos dineros que financian el terrorismo contra Cuba?

¿Hay que satanizar a los jóvenes que asistieron?

Creo que estas dos cuestiones son medulares. No insisto en el origen del financiamiento sucio, porque está más que probado y eso dejó de ser, en el estado actual del debate, la cuestión principal. Como tampoco perderé un segundo en cuestionar el proyecto Periodismo de Barrio o Journalismus Nachbarschaftcomo ya le dicen algunos, porque en mi opinión de "más sabe el diablo por viejo…" ese asunto nada tiene de barrio y el tiempo, como bien dice Tunie en su post,  será el encargado de probarlo. Por otro lado, esa tampoco es la cuestión principal.

Entrando en materia.

En las muchas opiniones que salieron a defender el enrolamiento de los jóvenes cubanos en un proyecto financiado por los centros de inteligencia que sostienen la Guerra de Cuarta Generación contra nuestras naciones, ha faltado, en mi opinión, el reconocimiento a este concepto y cuando se ha mencionado, ha sido como si los de la CIA sean solo unos chicos traviesos que no saben lo que hacen. Comprender que vivimos en una “tercera guerra mundial por etapas” es básico, para para tomar partido en este asunto. 

La primera disyuntiva que aparece ante nuestras conciencias cuestiona si es ético asistir a un encuentro así, sabiendo de antemano que está coordinado y financiado por el mismo dinero que presta servicios a los que siguen defendiendo el terrorismo contra Cuba y en las condiciones del de Berlín en particular. La respuesta que doy a la pregunta es un rotundo no. No es posible ir a conocer la puerta de Brandeburgo con un boleto que pagó el financista de las campañas calumniosas contra Cuba. 

Esta puede parecer una posición extremista o retrógrada, pero no, es de principios. Hay cuestiones que son las que sostienen nuestras columnas. Ahora que Toledo Sandé comentó esos versos, los aprovecho para el análisis y pienso en lo que hubiese ocurrido si la bandera hubiese permanecido allí; Martí con dolor no habría entrado y nosotros nos hubiésemos perdido ese extraordinario poema que es La Bailarina Española.

Un viejo refrán sostiene que: no puedes impedir que te abofeteen, pero sí que te acaricien el rostro. No es auto bloqueo - y difiero del comentario de Silvio, citado por Harold en Facebook- es dignidad, por cierto algo que aprendí de sus canciones, o de él mismo. Recuerdo en los años 90 cuando le invitaron en una entrevista a ir a cantar a Miami y contestó con toda razón: “Se que si canto allí, se llena la calle 8, pero no". En uno de los comentarios que siguen el tema, alguien alucinado aseguró que si la FNCA invita a debatir a nuestros jóvenes debemos ir. Definitivamente eso es un despropósito mayor, por no decir otra palabra. A todos les quiero recordar lo ocurrido en la Cumbre de las Américas cuando quisieron sentar en el mismo salón al asesino del Che y a los jóvenes revolucionarios.

Eso significa que debemos eludir el debate o no utilizar las “armas del enemigo” como bien preguntan los camaradas de la Joven Cuba. Por supuesto que no se puede eludir el debate, y hay que arrebatarle las armas al enemigo y con ellas hacer la revolución. Pero no es el caso que estamos debatiendo. 

El encuentro en Berlín no sirvió para enfrentar al enemigo, sino para intentar la legitimación, con la presencia de nuestros jóvenes -subrayo nuestros y agrego cubanos- de un proyecto de subversión y dar razones para incrementar el dinero de esos negocios que conforman, lo que han llamado con razón, la Industria de la Contrarrevolución en su versión europea. Varias son las vías de financiamiento que usan para el Golpe Suave. Dinero contante y sonante (por la Western Union, valija diplomática o los mensajeros), premios, viajes, proyectos. 

Hace unos años un alto funcionario de la entonces Oficina de Intereses de los EEUU, se puso una camisita “manhattan” y con cara de buena gente, se apareció en un encuentro de blogueros cubanos que se efectuaba en la calle 23 si mal no recuerdo. Los allí asistentes abrieron paso al tipo, escucharon lo que tenía que decir y luego ellos mismos les dejaron bien claro cuáles eran nuestras razones. Ese es un ejemplo de no eludir el debate tal y como pide Roberto en su post y reafirmo en este. En cuanto a las armas. Bueno usamos Internet para combatir. Ya sabemos quién y para que lo inventó.  

Lo de Berlín fue un plan urdido para seducir, y si no podían reclutar a los muchachos y muchachas del grupo,  generar dudas sobre ellos y promover la polémica, todo lo cual da publicidad - más dinero- y de paso refuerza la supuesta segregación generacional. Como se comenta en el post anterior: Ser joven y periodista es estar dos veces en el centro de atención y en la línea de fuego de los servicios de inteligencia enemigos.

Más elementos sobre el propósito de ese encuentro los aporta María Antonieta en su post  que alude a los criterios que usó la organizadora y los que visan, para otorgar los boletos de avión rumbo a Europa.  Dice el texto “los periodistas de Taz y de los medios visitados, tendrían la oportunidad de dialogar con colegas de un país tan distante y conocer de primera mano, sin mediación de fuentes prejuiciadas al respecto, cómo es el ejercicio del periodismo en Cuba” Mi joven amiga se equivoca, tal condición no existe. No hay entre los periodistas cubanos, de ninguna generación, ni tendencia política, fuentes no prejuiciadas respecto al periodismo que se hace en Cuba. 

No es difícil intuir a que llamaban los buenos alemanes fuentes no prejuiciadas. Y cuál era el juicio previo sobre la situación del periodismo en Cuba que buscaron los pagadores de la selección a Berlín. No lo digo con molestias ni manquedades en la dignidad de los que allí fueron. 

Quien disponga de un mínimo de criterio propio, comparte cien satisfacciones e insatisfacciones con la prensa que hacemos en Cuba. En relación a estas últimas, no creo que los colegas alemanes resuelvan una sola de ellas, ni sus experiencias ayuden mucho; demasiados distantes los contextos, la historia, el carisma. Las muchas inconformidades que pueda tener, prefiero debatirlas entre los que tenemos la responsabilidad de cambiar las cosas. 

Más adelante Tunie apunta “El taller nos fue presentado como una iniciativa de intercambio, provechoso para ambas partes, donde los periodistas cubanos podríamos ir durante diez días en un viaje de “tour mediático” por los diferentes órganos de prensa más representativos de Berlín y Hamburgo, para conocer sus dinámicas y particularidades. También se nos darían algunas conferencias de temas como el reportaje, la construcción de las primeras planas en un periódico y técnicas de búsqueda avanzada en la web”.

Ya que esos medios berlineses cuentan con gran experiencia en titulados, diseño de primeras planas, entre otras habilidades, sería bueno echar una ojeada e investigar cómo titularon, por ejemplo, las informaciones sobre el fraude tecnológico y medioambiental de una de las empresas pilares en ese país, o ¿cuál es la construcción semiótica con la que establecen las prioridades en los temas Rusia, Venezuela, Cuba?  Sería bueno comprender tal y como nos informa María, cómo se puede poner en igualdad a Raúl Paz y a Porno para Ricardo. ¡Oh mein Gott! 

Por cierto los financieros de estos grandes del periodismo, son los mismos que ahogan las opiniones plurales y diversas con la hegemonía de los poderosos medios de manipulación masiva, y cuando esto no funciona, lanzan a la calle a los policías disfrazados de Robocop para aplicar correctivos a los revoltosos, casi siempre jóvenes, o aprueban una ley mordaza al estilo español o autorizan a los sicarios silenciar a los reporteros incómodos, bastaría  preguntar a los hondureños y los mexicanos, por solo mencionar a dos naciones de nuestro lado del mundo. Es decir, hay mucha hipocresía en ese “apoyo al periodismo alternativo” en el caso de Cuba. 

Eso me lleva a la segunda interrogante. A los jóvenes. ¿Regañarlos, satanizarlos?

No, en lo absoluto, ni desconfiar de ellos, ni cerrarles las puertas como propuso un primitivo sectario en cierta reunión. No. Esos son nuestros jóvenes y con ellos debemos ir a dónde queremos ir. La formación es el debate respetuoso y amigable, el convencimiento, por ahí está el camino. Los errores en la enseñanza que damos a nuestros jóvenes se pagan caro. Por eso es importante ubicar la esencia del debate más allá del dinero de los señores de RSF y de los intereses personales de los organizadores del ya famoso tour. 

Es preciso aclarar que rol juega cada quien en estas historias. Debemos ir acostumbrándonos; los señores del poder global van a poner todo el dinero que haga falta para seducir y comprar y siempre habrá quien se deje acariciar el rostro. Unos extendiendo la mano con astucia, otros más abiertamente. El marketig político seguirá siendo directo y claro para reclutar desvergonzados adeptos, y sibilino para los que andan al borde del límite que les permite dar de comer a su ego. Pero con ello hay que vivir, no en paz, sino con el verbo en ristre y la razón en el directo. 

Por eso es justa la denuncia, la alerta y por eso es bueno no poner a todos en el mismo saco. 
Los revolucionarios tenemos que ser expertos en defender nuestras ideas, pero eso implica impedir el predominio de los arribistas y autosuficientes, los que alimentan el dragón del ego que todos llevamos dentro, Hay que ser de mucho corazón para no dejar que el calorcillo que dan los “me gusta” de facebook, o los números del contador de visitas del blog, se apropien de tus intenciones y desmovilicen tus honradeces. 

Los cazadores de nuevos soldados al servicio de la hegemonía burguesa saben oler en la distancia, como lobos hambrientos a su presa,  a quienes están dispuestos a entrar aunque esté la bandera, o justamente porque está la bandera.  

En un post anterior sobre el tema aseguraba que no es sencillo el reto, Hemos de vivir avispados en tiempos donde coinciden ideologías contrapuestas. Expresado en los términos del poeta al que aludí párrafos anteriores “Si alguien roba comida y después da la vida que hacer, ¿hasta dónde debemos, practicar las verdades?” Mientras no de la vida es, a los ojos de todos, culpable por robar. ¿Cuál de esos que “roban comida” son potencialmente capaces de dar la vida? Y lo peor, ¿cuántos de los que se rasgan las vestiduras asegurando que darán la vida, al pasar del tiempo terminan en el foso de los ladrones?

El ser humano hace la diferencia en la práctica y el ejercicio transformador, lo cual es confirmar que la formación del ser humano hace la diferencia. El cultivo de los valores y la educación que enseñe a transformar la realidad desde la postura del humanismo y no del mercado, de la búsqueda de la prosperidad a partir del trabajo honrado. Ayudaría también detener a los extremistas, a los que niegan y ponen zancadilla a nuestros jóvenes, y a los que les endulzan el oído aprobando todo lo hacen aunque se equivoquen, los que les lisonjean y les animan a ir a la feria que oculta el matadero . 

Que no se mezclen los fariseos con los que hacen una crítica formadora. Es trascendental permitir que los muchachos y muchachas aporten lo mejor que tienen y ayudarles a solidificar los principios del ideal que nos hace rebeldes. Esa es la única estrategia válida. Pongamos las convicciones a las generaciones de la continuidad, démosle  las herramientas para cultivarlas a favor de la Revolución y dejemos que las leyes de la historia haga el resto. 
  1. En una opinión que leí una persona resume mi texto en que "critico la idea de ganar espacio" No, critico la idea de ceder espacio, y dárselo a los que nos quieren hundir.
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  2. Estimado Rafael, lo que dije y citó Harold (por Ud. me entero que lo citó) lo dije considerando que no había pruebas de que una organización contrarrevolucionaria estuviera “detrás” del encuentro en Berlín. Si la instancia que invitó a esos jóvenes en algún momento tuvo algún tipo de trato con RSF no demuestra que el evento al que asistieron esté pagado por esa organización.

    Con esos fundamentos suscribí el valiente artículo de Peralo y leí con admiración el de la joven camagueyana, también valiente aunque temperamental, cosa que ella misma reconoce. Y lo que aplaudo es que por haberse atrevido a pronunciarse y a ser focalizada va a ser más difícil pasarle la aplanadora (no la de la calle 8 sino la de por aquí, que como sabemos bien Ud. y yo, por los años que gastamos, algunos tratan de mantener engrasada y activa).

    Otra aclaración: aquella vez que dije que no iba a cantar en la calle 8 no fue porque fuera un acto “organizado por el enemigo”, sino porque obviamente era una provocación. Y ni entonces ni ahora –y espero que nunca– me voy a prestar a las monerías de esos circos (dondequiera que esté plantada la carpa).

    Un abrazo.

    Silvio Rodríguez
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    1. El asunto de Berlin apunta igual a una provocación, solo que más sofisticada, ahora se hacen mucho más difíciles de descubrir. Como pudo haber leido en mi post, apuesto por la formación, el diálogo y la educación de nuestros jóvenes Coincidimos en cuanto "a la aplanadora", cuente conmigo para hacerle frente sea donde sea. Gracias por comentar.