viernes, 11 de septiembre de 2015

Buena Fe, entre Soy y otras mil ideas

Por Susana Méndez Muñoz

Por estos días la gustada agrupación Buena Fe recorre nuevos caminos y sendas ya andadas dentro, y especialmente, fuera del país, como parte de la presentación de Soy. Esta nueva creación discográfica constituye, al decir de Israel Rojas, director del conjunto, un compilatorio especial que reúne canciones de discos anteriores y tres temas nuevos: Dame guerra, Oraré y Casanova, Cecilia Valdés y la bella durmiente, dieciséis temas en total.

“Es un disco que hemos hecho más de cara al mercado internacional que al interno. Bajo el sello Metamorfosis, el cual lleva nuestra carrera en estos momentos. Soy se está distribuyendo en América Latina a través de Sonic Music. El lanzamiento fue apenas hace unos días, el 14 de agosto, y hasta ahora funciona muy bien”, aseguró Rojas en entrevista previa al concierto que ofreció recientemente en el centro recreativo Puerto Luna, de Mariel, como cierre del verano en este municipio artemiseño.

No obstante el enfoque internacional del producto, Buena Fe continúa en contacto con sus seguidores en Cuba, quienes siempre significarán una prioridad.

“No queríamos dejar al público nuestro fuera, me parecía bastante irrespetuoso pues ha sido el máximo responsable de lo que somos. Se estrenó ese disco en el Carlos Marx a principios de julio, y resultó muy bueno para nosotros y para el público”, puntualiza el cantautor.


El grupo se ha estado presentando en todo el país con motivo del verano, y ahora en septiembre cumplirán con otros compromisos en escenarios nacionales antes de partir, a finales del año, a promover su nueva discografía en otras naciones.

De acuerdo con Israel Rojas, esta promoción propicia el diálogo con los públicos tentativos de Buena Fe en otras latitudes, y como muestra de su impacto argumenta que la cifra de 62 mil seguidores que el 14 de agosto tenía la página del grupo en Facebook, se incrementó a 92 mil antes del comienzo de septiembre.

“Ha sido un salto exponencial como consecuencia de una exposición mediática que, además, apenas lleva tiempo. En lo que queda del 2015 esa cantidad debe multiplicarse y espero, si todo sale bien, que a finales de año e inicios del próximo tengamos muchas presentaciones internacionales”.

Música a la espera

Rojas confiesa que, previo a este disco, la agrupación ya había pensado en otro, pero al surgir la idea de Soy debieron abstenerse de editarlo, por la imposibilidad de lanzar dos productos al mismo tiempo. De ese amasijo de creación aún sin pulir y que muy a pesar del joven artista saldrá en el 2017, fueron tomados los tres temas nuevos de Soy.

Aunque el nuevo disco pueda abrirles puertas en el mercado internacional, el líder de Buena Fe adelanta que está pensando el postergado de modo que resulte lo suficientemente atractivo, bien hecho y compacto: “Ya vamos por 18 canciones, estamos buscando una manera de que se quede por lo menos en 14 temas para que tenga una travesía y sea atractivo para la gente; así quien se vaya a redescubrir le parezca interesante, y aquel que ya se conocía salga complacido”.

También señala: “Yo sigo creando, sigo haciendo cosas con los muchachos y estoy seguro que esta tregua no va a ser por gusto. Cuando arranque otra vez la producción discográfica y los otros tres discos que tenemos pautados con Metamorfosis, probablemente salga uno al año porque estoy componiendo a mucha velocidad y lo estamos grabando. Estoy convencido de que cuando vayamos a compilar tendremos mucho material. Espero que de aquí a allá estas canciones todavía tengan fuerza, capacidad de comunicación con la gente, y que no se haya deteriorado tanto el público cubano como ha estado pasando en los últimos años.

Por lo pronto Soy es lo que tenemos, mucha proyección internacional para nuestro bien y para bien de los seguidores nuestros. Creo que la gente agradecería un triunfo de Buena Fe fuera de nuestras fronteras, porque es la confirmación de que no somos tan malos”.

Entre la realidad y el ideal, mucha y buena fe

Como toda persona que no vive de espaldas a la realidad, Israel Rojas no escapa a la tentación de hablar sobre el contexto actual y caminos por reconstruir. Esta vez enmarcado en el gusto musical de las nuevas generaciones cada vez más engullida por la ola de reggaetón, y menos interesada en la canción de autor. Esto sin desestimar tantas otras aristas sociales que en el fenómeno subyacen.

“Lamentablemente nuestra gente ha reducido bastante su manera de comunicarse. Uno se asombra ante la manera en que están pasando las cosas y te causa cierto dolor”.

Sabía que había dificultades en la educación y eso, pero solo cuando ves las generaciones que llegan es cuando te das cuenta hasta dónde ha sido el daño. Definitivamente vamos a tener que reconstruir este país con los muchachos de 70 y 80 puntos y los pocos de 90 y 100 que se nos están quedando. No obstante, creo que sí, que tenemos posibilidades de hacerlo. Hace más el que quiere y no puede que el que puede y no quiere, y más vale alguien que tenga ganas de hacer las cosas aunque no haya tenido una docencia maravillosa —eso se recupera con el tiempo cuando tienes ganas de hacer—, que quien, aunque sea de 100 puntos, está desganado, desmotivado. Por eso yo tengo mucha fe en que las cosas van a ir a mejor, pero por ahora estamos viviendo un momento difícil.

Nosotros hemos tenido legiones de muchachos con una motivación, una preocupación, unas ganas de mejorar, y ahora estamos viendo que no. Y cualquiera que lee esto mañana pudiera decir, a lo mejor tiene que ver con la calidad de ustedes, y sí, podría ser también, pero cuando tú miras el resto de la generación de creadores de este país… no puede ser que todo seamos malos. Carlos Varela sigue editando discos, Silvio no se murió, sigue editando discos, Pablo acaba de editar un disco, Frank Delgado está editando un disco, Polito Ibáñez acaba de editar un disco, y qué pasa, por qué no se pegan, qué sucede, qué no funciona.

Muy a pesar de eso tenemos un público fiel, que quizás no sea tan horriblemente masivo; lo cual a veces agradezco, porque la hipermasividad hace también que haya una distorsión entre lo que tú haces y esas canciones que son más mediáticas. Yo siempre prefiero a ese público más recogido, que consume esta música íntegramente. Por ese público, lo mismo aguantamos la malacrianza de los canales anticubanos de Miami, que venimos al Mariel a tener un encuentro con quienes vienen al centro cultural a pasar un buen rato, que lo hacemos en el Carlos Marx o en la plaza San Francisco de Asís.

Estamos llenos de ganas de tocar, de cantar, de compartir las canciones con esa mirada cómplice del que la disfruta. Eso no tiene precio, es algo maravilloso, y es lo que nos mantiene en este negocio”.