domingo, 23 de agosto de 2015

La indeseada sequía

Por: Rolando López del Amo

La sequía que afecta a nuestro país ha provocado que nuestra Defensa Civil haya hecho un primer pronunciamiento público al respecto. 

La Presidenta del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos ha estado muy activa revisando personalmente la situación en las provincias más afectadas.

Lo anterior evidencia la seriedad de la situación que enfrentamos. Y esto viene a ocurrir justamente cuando la macroeconomía del país acaba de tener un semestre favorable y nuestras relaciones internacionales viven un momento muy positivo y esperanzador.

La sequía puede impactar seriamente nuestra producción agropecuaria y afectar otras ramas de la economía y las necesidades de la población.


Es obvio que se requiere un esfuerzo de todas las autoridades y el pueblo en general para librar esta nueva batalla.

De más está decir que el ahorro y el no derroche del fundamental elemento es primordial. Arreglar las deterioradas conductoras y salideros casa a casa son tareas de primer orden; pero hay situaciones que escapan a nuestra voluntad y que son producto de los cambios climáticos contemporáneos.

Como la principal isla de nuestro archipiélago es larga y estrecha, no dispone de grandes y caudalosos ríos. Nuestras lagunas o lagos son el resultado de la previsora obra de la revolución en la construcción de embalses a lo largo  del país. Pero si no hay lluvias suficientes las represas no se llenan y el manto freático se minimiza y afecta.

Sin embargo, nos rodea el mar  y existen probadas tecnologías para desalinizar el agua y convertirla en potable. La radio hablaba en estos días de una experiencia de este tipo en Santa Cruz del Norte asociada a la gran termoeléctrica cercana a esa población. 

No sé cuan costosa puede ser esta tecnología, pero a la hora de decidir, hay que tener en cuenta el costo que tendría la ausencia de la disponibilidad de agua en el conjunto de nuestra economía. 

De momento no puede haber otra respuesta que la decisión de todos, gobernantes y gobernados, de suprimir el derroche y acentuar el ahorro porque, como dice el anuncio televisivo, gota a gota el agua se agota, pero si se pierde a chorros se agota más rápidamente.