domingo, 16 de agosto de 2015

#CUBA -ESTADOS UNIDOS: OTRA VEZ EN CAMINO

Por: Jorge Gómez Barata 

La relación de Estados Unidos con Cuba consta de un prólogo y cuatro capítulos. El prólogo corrió entre 1776 y 1898. La primera temporada abarcó la ocupación militar (1898-1902), la segunda comprende la República (1902-1958). La  tercera reflejó la confrontación entre 1959 y 2014, y la cuarta comenzó el 17 de diciembre de aquel año. Por ahora pertenece al futuro. 
    
Durante doscientos años Estados Unidos codició a Cuba, y cuando en 1898 se la arrebató a España, la ocupó militarmente, y la tuvo en sus manos, erró. Fue una oportunidad perdida para construir una relación fecunda. La buena fe y la resignada tolerancia de los independentistas cubanos fueron destruidas por la Enmienda Platt, que fue como una maldición, cuyos maleficios han sobrevivido más de un siglo.  

En 1898 las tropas norteamericanas desembarcaron en Cuba con el pie izquierdo. Su primer acto ofendió al Ejército Libertador al prohibirle entrar en Santiago de Cuba. El equívoco se convirtió en política cuando el gobernador desarmó y disolvió aquella fuerza. La oficialidad mambisa, entre ellos, decenas de generales y coroneles, quedaron sin objeto ni sentido. Muchos hicieron lo peor que podían hacer: dedicarse a la política.


Al ocupar la isla, Estados Unidos instaló una organización sustituta de la administración colonial española. Los gobernadores John L. Brooke y Leonardo Wood hicieron el trabajo encomendado, para lo cual contaron con la  colaboración de los generales mambises y las personalidades del independentismo cubano convocadas.  
La arquitectura del órgano de poder de la ocupación estuvo formada por siete departamentos militares encabezados por oficiales estadounidenses, y seis gobernadores provinciales, cargos ocupados por generales mambises. Para asistir al gobernador se creó un Consejo de Secretarios, mayoritariamente integrado por destacados independentistas. 

Con aquella administración, quizás previendo una ocupación larga o la anexión, los gobernadores impulsaron obras públicas asociadas al saneamiento de pueblos y ciudades, la construcción de caminos, organización del sistema escolar, y judicial encabezado por el Tribunal Supremo, y se formaron la policía y la tristemente célebre Guardia Rural, ambas al mando de generales mambises. 

En abril de 1900 el nuevo gobernador Leonardo Wood convocó a elecciones municipales, y dispuso la celebración de elecciones para la Convención Constituyente. Fueron elegidos 31 delegados, casi todos oficiales del Ejército Libertador. La principal polémica giró en torno a la inaceptable Enmienda Platt, finalmente impuesta por el gobierno estadounidense bajo el apremio de: “Hay Enmienda o no hay República”. Cumplido el arbitrario trámite se realizaron comicios en los  cuales se eligió a Tomás Estrada Palma como primer presidente de La República de Cuba. 
El 20 de mayo de 1902, no muy lejos de donde hoy se ha izado una bandera americana, fue arriada otra. Concluida la ceremonia, el gobernador estadounidense regresó a su país. La primera temporada de relación estatal entre Cuba y Estados Unidos concluyó con el desatino con que había comenzado. La república surgió pobre, contrahecha, y frustrada. Estados Unidos, a veces presentado como libertador, no pasó el examen. 

Washington, durante la ocupación, en lugar de como un aliado se comportó como un imperio. La Enmienda Platt y el reclamo de concesiones para instalar bases militares fueron parteaguas, una siembra de vientos que destruyó la relación entre los patricios cubanos y se erigió en un obstáculo todavía vigente. Luego les cuento de las otras temporadas. Allá nos vemos.