sábado, 7 de marzo de 2015

Ian Padrón y su decisión de culpar a #CUBA para vivir en Estados Unidos

Ian Padrón

Por Ramón Bernal Godoy

“Las excusas pueden parecer explicaciones, pero en realidad son distorsiones de la verdad”.

¿Hasta cuando? Sí, hasta cuando tendremos que aceptar que personas nacidas en Cuba ante supuestos “inconvenientes” crean que “mudarse” a Estados Unidos, hacer un par de declaraciones públicas y prestarse al jueguito de desacreditar todo lo que se hace en el país que le vio nacer es un modo de vengarse o dañar la autoridad moral de la Revolución cubana y sus líderes. ¿Creen realmente que a los que habitamos acá nos importa esa actitud tan arrogante, semejante a la conocida “pataleta infantil”? ¿Tan importantes se auto consideran?

Cuanto tiempo demorará para que esas personas, en lugar de ir a “llorar” y “dar las quejas” a casa del vecino –y de paso preguntarle si tiene algún empleo o posibilidad para fortalecer sus finanzas- entienda que el deber, ya no solo de un revolucionario sino de un ser humano trabajador es no cansarse, ser firme e ir en actitud quijotesca contra los molinos de viento que impone el porvenir, en lugar de andar esgrimiendo acusaciones y “sin pretextos”.

El cansancio ante los obstáculos, el supuesto maltrato o la incomprensión no son pretextos para cambiar una ideología, un modo de pensar y mucho menos un modo de vida. El más grande de los cantautores cubanos, Silvio Rodríguez, ya una vez alertaba sobre lo difícil que podrían resultar “las sillas en el camino”, nadie dijo que fuese fácil, incluso el propio presidente cubano Raúl Castro, cansado está de alertar sobre conductas impropias que hacen tanto daño o más que los enemigos declarados de la Revolución.

No son estos hechos y mucho menos el supuesto cansancio justificación alguna, menos aún en sujetos que gozan -por su función social u otras posibilidades, que no me cuestiono- de importantes remuneraciones y cómodas condiciones de vida. ¿Qué queda entonces para el modesto obrero? ¿Ó para el médico que enfrenta la adversidad del transporte para llegar a un puesto laboral donde gana más prestigio por salvar vidas que dinero por hacerlo? ¿Ó para el maestro que decide en las aulas el tipo de jóvenes que tendremos mañana? En fin, de que cansancio estamos hablando cuando es archiconocido que La persona que realmente quiere hacer algo, siempre encuentra la manera, mientras los que no, solo encuentran excusas”.

La actualización del modelo económico cubano es un proceso tan complejo como construir una sociedad socialista en un mundo unipolar y bajo un férreo bloqueo de la potencia hegemónica, la mentalidad y actitud de muchos funcionarios no siempre es la mejor ni la más honesta, tampoco la que favorece al principio de unidad y eficiencia, sin embargo, la voluntad política del país, de sus líderes históricos, del proceso que atravesamos y de nosotros, los cubanos que deseamos un mundo y una Cuba mejor, no puede ser desterrada a un saco y obligada a convivir con los ejemplos más retrógrados de la realidad cubana de hoy.

Cada cual es un ser distinto, cada cual tiene derecho a escoger la forma y modo en que desea vivir, pero nadie tiene el derecho a disfrazar sus intenciones y decisiones con la realidad y el sueño de otros. Nadie tiene derecho a generalizar presuntas actitudes de carácter negativo como un modo de hacer prevaleciente en la Cuba que a puro sudor trabaja por levantarse. Si UD desea radicarse en el país más desarrollado del mundo, si UD desea sacar provecho a su prestigio, a su curriculum laboral, si UD desea pasar de vivir bien a vivir mejor, pues felicidades! Las Leyes migratorias cubanas se lo permiten, pero por favor sea sincero, no requiere UD de pretextos para hacerlo, nadie se los ha pedido, al menos nadie de los que habitamos en este lado del mar, en esta modesta pero digna isla.

Benjamin Franklin decía “Aquél que es bueno para poner pretextos, rara vez es bueno para algo más” y lo lamentable está precisamente ahí, que la calidad profesional se pierda entre tanto pretexto y fanfarronería, y que de ser un productor notable acá –un poco arrogante pero realmente bueno- se convierta en un ser ignorado que solo obtiene la deseada notoriedad a través de incursiones políticas que son el camino seguro al futuro fracaso.

Así lo veo.