lunes, 16 de marzo de 2015

#Cuba ni se rinde ni se vende

Cuba_usaPor: Rolando López del Amo

El alma cubana, el espíritu cubano, la esencia de lo cubano, se expresó, desde que la nación alcanzó conciencia de sí, en estos principios: independencia nacional y abolición de la esclavitud, lo que implicaba un patriotismo con libertad, igualdad y justicia social y , en el orden internacional, ejercicio del derecho de autodeterminación y disfrute de plena soberanía. Al mismo tiempo, nos veíamos como parte del mundo hispanoamericano que ya había sacudido el yugo del colonialismo español. José Martí precisaría aún más el sentimiento de lo cubano al decir que cubano era más que ser blanco, negro o mulato y negar los conceptos racistas y defender la identidad humana universal, incluir entre los objetivos del Partido Revolucionario Cubano la ayuda a la independencia de Puerto Rico, además del logro de la de Cuba, nos daría una definición latinoamericana y caribeña al decir que había una sola América desde el Río Bravo a la Patagonia y cerraría con una visión ecuménica: patria es humanidad.

También Martí nos advirtió de los peligros del imperialismo de los Estados Unidos de Norteamérica como el principal reto a vencer y que el sentido más trascendente de nuestra gesta independentista era prevenir que los Estados Unidos se apoderaran de Cuba y Puerto Rico para caer, con esa fuera más, sobre nuestra América. De esa savia se alimenta nuestro sentimiento de lo cubano, libre y solidario, desde Aponte y Varela, hasta nuestros días.

No olvidar que somos un pueblo mestizo hecho a partir de americanos, europeos, africanos y asiáticos.

Hay en Cuba una tradición de solidaridad y apoyo hacia las causas justas.

Recordemos algunos ejemplos: apoyo a la independencia de las Trece Colonias que formarían los Estados Unidos de Norteamérica, apoyo a la República española, apoyo a Vietnam y los otros dos pueblos indochinos, apoyo a Argelia y las antiguas colonias portuguesas en Africa, en especial Angola y a la independencia de Namibia y el fin del apartheid.

En nuestro continente, todas las causas justas de sus pueblos pudieron contar con la simpatía y solidaridad de Cuba, especialmente a partir del triunfo revolucionario del primero de enero de 1959.

Los más altos ideales de Simón Bolívar y José Martí han ido alcanzando nuevo vigor a partir del triunfo de la revolución bolivariana en Venezuela, la creación del ALBA y Petrocaribe, hasta la CELAC.

Ante la creciente pérdida de influencia en nuestra América, el gobierno imperialista yanqui ha emprendido un camino aventurero e irresponsable. Después de que parecía que comenzaba a rectificar errores con la decisión de normalizar las relaciones con Cuba y trabajar por poner fin al bloqueo económico, financiero y comercial.

La última declaración contra el gobierno de Venezuela es un torpe e innecesario error de la administración Obama. Con esa absurda, falsa y agresiva declaración, se aislará más de nuestros pueblos y afectará los intereses mejores del pueblo de los Estados Unidos.

Como ha declarado nuestro Canciller, Bruno Rodríguez Parrilla, no puede aceptarse una política exterior norteamericana de zanahoria para Cuba y garrote para Venezuela.

Cuba ni se rinde ni se vende.