sábado, 7 de febrero de 2015

OTRAS ASIMETRIAS Y PELIGROS DE LA NEGOCIACION #CUBA -ESTADOS UNIDOS

clip_image001ESTEBAN MORALES

UNEAC

El propio Presidente Obama, ha reconocido las asimetrías entre Cuba y Estados Unidos cuando tomo la iniciativa de abrir las negociaciones  para el restablecimiento y normalización de las relaciones diplomáticas  y  no  podía ser de otro modo, pues fue Estados Unidos quien rompió relaciones con Cuba, en enero de 1961.

Era lógico además, que diera los primeros pasos;  no era Cuba la que debía poner fin a una política agresiva hacia los Estados Unidos, sino todo lo contrario.

Luego, las cosas han comenzado, como debieron hacerlo. Obama actuó como le correspondía, para que se abriera un nuevo momento histórico entre los dos países.

Otras diferencias importantes se habían acumulado durante estos más de 50 años.

-           Fue Estados Unidos, quien después de múltiples  intentos  por evitar el triunfo de la revolución cubana de 1959, no estaba capacitado para convivir con ella y abrió una política dirigida primero a  evitar su consolidación y a destruirla inmediatamente después.

-           Fue Estados Unidos quien recibió a los criminales de guerra y esbirros de la dictadura.

-           Fue Estados Unidos quien impuso el bloqueo a Cuba y lo ha mantenido por más de 54 años.-            Fue Estados Unidos el que apoyó, financió y organizó acciones terroristas que

provocaron  a Cuba miles  de muertos, heridos  e incapacitados.

-           Fue Estados Unidos quien creó las bandas contrarrevolucionarias en el Escambray, que hacia 1963 tuvieron presencia en todas las provincias del país.

-           Fue Estados Unidos quien  organizó, financió y apoyó  militarmente la invasión mercenaria por Playa Girón.

-           Fue Estados Unidos quien desarrolló una campaña  política dirigida a aislar a Cuba en  el  hemisferio.

-           Fue Estados Unidos quien ejecutó contra Cuba la llamada Operación Mangosta.

-           Fue  el peligro de una segunda invasión a Cuba, con el ejército norteamericano, quien creó las condiciones para que la Isla permitiese la presencia de los cohetes nucleares  soviéticos en 1962.

Ninguna de esas acciones de Estados Unidos  quedará borrada, hasta que una o varias administraciones norteamericanas   hayan compensado a Cuba  por todos los daños  y pérdidas humanas provocadas  por sus acciones agresivas, criminales y unilaterales. Cuba no tiene cuentas pendientes con Estados Unidos, ellos sí.

De  haber buena voluntad en la solución de las diferencias,  se puede negociar con asimetrías, cediendo en algunas cosas para ayudar a la normalización, pero nunca cediendo  soberanía.

Se puede además identificar la colaboración en muchas aéreas de beneficio mutuo, que ya muchos ciudadanos cubanos y norteamericanos han identificado  durante largos años.

Pero en las negociaciones existen aún muchos asuntos complejos que producirán verdaderos “encontronazos “. La administración de Obama insiste en presionar  a Cuba con la supuesta violación de  los derechos humanos,  la falta de libertades civiles  y la ausencia de democracia. Existe  un fuerte compromiso  de la administración con la llamada disidencia cubana de presionar al gobierno cubano para llevarlo a hacer concesiones  en términos de cambios en el régimen político que  produzcan un cambio de poder.  No hay más que ver como la   Subsecretaria Jacobson responde a las preguntas  sobre el particular. Lo hace como si tuviera la seguridad  de que el gobierno cubano no tiene más  alternativa   que plegarse a las exigencias en ese campo.

Por eso, otro aspecto  complicado  que auguro para la negociación,   será cuando la derecha republicana  y la disidencia,  se percaten de que la Sra. Jacobson no ha logrado llevar adelante las intenciones del cambio de régimen. Se exacerbará la percepción de traición contra la administración de Obama   y aumentarán las contradicciones entre los partidarios de la agenda del presidente  y los que la rechazan.

En realidad, Cuba está dispuesta a negociar con Estados  Unidos esos temas, pero  siempre que este  ponga los suyos también sobre la mesa de negociaciones. Es absurdo pensar que se van a cambiar las medidas tendentes a rectificar una política, que Obama reconoció como   fracasada,   por concesiones que afectan  la soberanía de Cuba. No es mediante las mismas recetas  que va a obtenerse  de Cuba algo a cambio. Sería como diría el poeta el  “pasado en copa nueva “.

Ese es el reto más grande que tiene Estados Unidos en la negociación que ha iniciado y no puede  pensar que logren  negociar imponiendo algo a Cuba. Se trata  no solo de un reto de la negociación, sino de toda la diplomacia norteamericana, no habituada a negociar en igualdad de condiciones.

Si Cuba no pudiera convivir con Estados Unidos, aunque Obama mantuviese la misma estrategia,  no podrían existir las relaciones internacionales, pues ellas son un perenne campo de batalla diplomática, sobre todo cuando  se trata de la convivencia pacífica  entre una  potencia imperial  y  un país del tercer mundo.

Cuba, por otra parte, tiene que a prender a convivir con Estados Unido,  a pesar  de las asimetrías y  las contradicciones, dado que ese es el único modo de convivir pacíficamente en el mundo actual.

¿Que debiera aceptar Estados Unidos, su administración y Obama en particular? 

-           Que está sacrificando mucho de su política hemisférica  si no acepta que la negociación con Cuba debe hacerse en igualdad de condiciones  y respetando  la soberanía  de la Isla.

-           Que la extrema derecha norteamericana y la disidencia cubana,   no están respetando los verdaderos intereses de Estados Unidos;  no solo de la política norteamericana hacia Cuba, sino de toda la política exterior estadounidense.

-           Que existen sectores políticos en Estados Unidos, que están dispuestos  a sacrificar  la nación con tal de mantener sus  privilegios.

Luego  Obama y el que venga detrás, deberá  entender de una vez,  que la batalla que  hoy se libra en el campo de la política exterior,  no es en esencia externa, sino  interna, por la supervivencia  de la nación y por salvar su condición de  imperio que ya entró en su  etapa  histórica de desaparición.