martes, 24 de febrero de 2015

LOS CURAS ROJOS

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Por: Rolando López del Amo

A finales de 1993, antes de asumir mi nuevo destino diplomático en Asia, visité la casa central de Labiofam en las cercanías de Santiago de las Vegas. Estábamos en pleno “período especial” y se hablaba hasta de una posible “opción cero”, de bloqueo total. Había entonces gente pesimista y gente asustada, además de los que incubaban la deserción y hasta la traición. Por eso fue que recibí tan grata impresión cuando conocí al Director de Labiofam. Con gran determinación y confianza en el futuro me informó acerca de lo que producían y las primeras experiencias exitosas de algunos de sus productos en otros países. Para garantizar los envases necesarios, había instalado una planta productora de botellas plásticas para una nueva línea de excelentes productos de limpieza biodegradables. Esa determinación y pasión por el trabajo convirtieron a Labiofam en una de las empresas estatales socialistas más exitosas de nuestro país.

Ya desde entonces el Director de Labiofam fue objeto de los celos y la envidia de otros empresarios y funcionarios. Recientemente corrió por la Internet la noticia de que el Dr. Fraga, había sido reemplazado como Director justo en el momento de mayor éxito de Labiofam.

Soy de los que piensan que nadie es imprescindible y que no es saludable que los cuadros se eternicen en los cargos de dirección, pero también soy de los que creen en el respeto al mérito ajeno.

Se aduce que la destitución se debió a un incidente durante la última expo-venta de productos de la empresa, que incluía la presentación de dos fragancias de nuevos perfumes para hombres con los nombres de Ernesto y Hugo, en alusión a y como homenaje a dos grandes hombres de nuestra América, tan admirados y queridos, como Ernesto che Guevara y Hugo Chávez, aunque solo se llamarían Ernesto y Hugo en sutil alusión a nuestros héroes, pues al Comandante Ernesto Guevara se le conoce en el mundo como Che y al Comandante Hugo Chávez por el apellido y a sus seguidores como chavistas.

Sería absurdo pensar que a alguien en Labiofam se le ocurriera ofender la memoria del Che o Chávez. Por el contrario, los promotores de la idea expresaban su identificación con ambas figuras y su admiración por ellas, como muchos padres en Cuba pusieron a sus hijos los nombres Fidel, Raúl, Camilo, Ernesto, Celia, Melba o Haydé.

La noticia de unas respuestas dadas por los presentadores de las fragancias a una periodista norteamericana desató de inmediato una reacción de algunos “curas rojos” guardianes de la fe, de esos a quienes el Che le aconsejaba a Samuel Feijoo de que se cuidara. Cuando leí esos encendidos artículos contra los supuestos blasfemos y herejes, me vino a la mente lo ocurrido con el grupo “Ópera de la calle”, que había logrado combinar exitosamente sus presentaciones con servicios gastronómicos muy bien recibidos por el público y que permitían un satisfactorio financiamiento al grupo. Todo iba bien y en calma hasta que el director concedió una entrevista a la agencia inglesa BBC Mundo y ahí se armó la de San Quintín.

Hace mucho tiempo circulan con fines comerciales en Cuba objetos con la imagen del Che tales como camisetas, gorras, fosforeras, etc, no he escuchado crítica alguna al respecto. Existen ahora, centros de recreo como los círculos sociales de las playas que llevan el nombre de mártires y eso nos parece normal, pero poner un nombre propio que solamente los alude sutilmente, pues hay miles de Ernestos y Hugos en el mundo parece un crimen.

Por supuesto que para los revolucionarios cubanos y para cualquier persona honesta en el mundo, el Che y Hugo Chávez son figuras entrañables, admiradas y queridas, ejemplo y guía. Pero confieso que la forma en que se manipuló el acoso a la dirección de Labiofam me hizo pensar en aquella burocracia ineficiente que desde hace tres décadas quería ver rodar la cabeza del abnegado y exitoso Doctor Fraga, dirigente respetado por los trabajadores de Labiofam por su conducta y resultados de trabajo, en contraste con los, lamentablemente numerosos funcionarios ineptos y corruptos que sufre el país.

Termino esta nota con una cita de una entrevista concedida recientemente por Abel Prieto a Salim Lamrani:

Estamos librando una gran batalla contra la burocracia, que es una plaga para nuestro país y que nos ha causado un daño incalculable. Ello concierne desde luego al campo de la cultura. Veo todos los días cómo esa burocracia, devoradora de energía y recursos, despilfarra los fondos, sin ninguna relación con los procesos culturales. Debemos construir un socialismo más eficiente, más fluido, menos sectario, más audaz, más revolucionario.

Del mismo modo, nuestro Partido Comunista debe abrirse más a la diversidad, al análisis crítico, a la discrepancia y al debate. Debe ser menos dogmático.