viernes, 13 de febrero de 2015

LA ESTRATEGIA DE OBAMA SOBRE “CAMBIO DE REGIMEN” NO TIENE FUTURO

clip_image001Por: ESTEBAN MORALES

UNEAC

La estrategia que Obama siguió desde principios del 2009 para subvertir el régimen cubano, ya   no tiene futuro. Si el Presidente no la modifica,   en medio de las negociaciones que se realizan, estará cambiando, como  dice el viejo refrán,  “la vaca por la chiva”. Pues está sacrificando la negociación; porque entre  las exigencias  de que Cuba tenga que aceptar los principios democráticos liberales, de  derechos humanos y libertades civiles  y la actitud inclaudicable de Cuba  por mantener su régimen político, ponen a la negociación para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y más que ello para su normalización, dentro de un  callejón sin salida.

Las presiones hemisféricas que ayudaron mucho a Obama  a  darse cuenta de  que debía cambiar su política hacia Cuba, siguen presionándolo para que se percate de  que su estrategia de “cambio de régimen” es contradictoria con los resultados que quiere obtener  en el hemisferio.

La política de Obama hacia Cuba no tiene que ver solo con la  Isla, sino con lo que ella significa, en medio de la necesidad que tiene el Presidente  de recuperar la imagen de su país en el hemisferio, mediante una política más acorde con  los  cambios que han tenido lugar. Es  por eso que  decimos que Obama incurre en un error al mantener  la política de “cambio de régimen” con Cuba y al enrolarse en una escalada de agresividad contra Venezuela, acciones con las cuales el hemisferio tampoco simpatiza.

Ello significa, que el Presidente no  ha  acabado  de entender o de aceptar, que le está pidiendo el hemisferio, dentro del cual  puede haber  gobiernos con deseos y hasta con intenciones de que Cuba se homogenice con los principios políticos y económicos que son dominantes, pero inteligentemente, no le exigen a la Isla tal cosa y la han aceptado tal cual es;   tal vez con la esperanza de que en el futuro  cambie. Aunque existen  algunas inconformidades al respecto, el hemisferio se ha separado  definitivamente de la   vieja política norteamericana hacia Cuba, cuando ha  exigido a Estados Unidos aceptar a la Isla tal cual es. Es decir,  no solo le ha pedido que cambie su  política hacia Cuba, sino que termine de aceptar  a Cuba  como totalidad, sin reservas  ni potenciales represalias. Tal vez no todos compartan esa idea, pero hay consenso al respecto.

Es esa  la gran contradicción de la política actual  de Obama hacia Cuba y el papel  que  ella debe desempeñar en  la  reconciliación de Estados Unidos con el hemisferio.

¿Qué le hace falta a Obama para terminar de entender que tiene que modificar definitivamente el trato con Cuba y posponer sus esperanzas de que cambie su sistema político, cuando  el hemisferio, por ahora,  no le está exigiendo eso a la Isla  para recibirla en su seno? Más allá de Cuba, Obama debe acabar de darse cuenta  que la política hacia la Isla desempeña un papel fundamental para entenderse con el hemisferio. Y ello no quiere simplemente decir que debe restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba y finalmente  normalizarlas, sino que Obama  debe estar dispuesto a aceptar lo que ya el hemisferio aceptó: que la Cuba diferente forma parte de él.

Es un hemisferio que se va radicalizando, dando entrada a procesos como los de Venezuela, Ecuador y Bolivia, que sin dudas son mucho más radicales que los regímenes que el hemisferio estaba  antes dispuesto a aceptar en etapas anteriores y que más allá de la a veces  retorica socialista, en esos países existe la economía de mercado y la democracia liberal  y lo único que desean sus gobiernos es tener su democracia y la  economía de mercado para beneficio propio y no para que Estados Unidos los explote y les controle hegemónicamente la vida.

De esa regla solo escapa Cuba,  con su sistema unipartidista  y de economía de intención planificada, pero  con ciertas limitaciones liberales democráticas, que son las que molestan a Estados Unidos y no su régimen político.

Parece que  Obama no captó el mensaje completo que le dio el hemisferio;  este último no  le dijo que cambiara la táctica sin variar la estrategia, sino que la estrategia también tenía que variar, si de verdad quiere solucionar  sus contradicciones con Cuba.

Sería una ilusión pensar, que fue solo la política norteamericana la que fracasó y solo Estados Unidos el que quedó aislado. Pues faltaríamos a la historia real de cómo fueron las cosas. En medio de estos 54 años luchando contra la política norteamericana, Cuba también ha tenido sus fracasos políticos y sufridos  sus aislamientos. Algunos inducidos y generados por la política seguida por Estados Unidos con Cuba,   otros  cosechados en casa.

Aunque  de eso  nos ocuparemos más adelante. Pues solo quería  dejarlo señalado aquí, para que nadie crea que yo pienso que el proceso que hoy vivimos presiona solo sobre Estados Unidos. Presiona también sobre Cuba y de qué manera.

Presiona, ante todo,  sobre las  insuficiencias internas de la Isla, sus incapacidades para  cambiar mentalidades, para no ser tan rígidos  en  nuestra mentalidad de plaza sitiada y abrirnos  más al mundo.

Aunque Obama ha dado un  valiente  paso al proponer el restablecimiento de las relaciones con Cuba, eso no significa que el conflicto  entre ambos países está totalmente  resuelto,  porque se acompaña de una estrategia hacia la Isla que es la misma que ha existido hasta el momento, lo que no se  corresponde con la comprensión que tiene el hemisferio sobre el tema, debido a que se acompaña con exigencias de modificaciones en su régimen político. Es de esperar que   en la Cumbre  de las Américas, a celebrarse en Panamá en Abril próximo  este aspecto sea  un fuerte motivo de debate.

Luego, es posible que cuando Cuba presente las  contradicciones, existentes en las proposiciones de Obama de “cambio de régimen”,  cuente con el apoyo del hemisferio. Adicionalmente, los asuntos planteados por Raúl Castro en la Cumbre de la CELAC, respecto a aquellas cuestiones  que Estados Unidos debiera solucionar antes de la normalización de las relaciones,  es probable que sean apoyadas por los participantes en ese evento y que  Obama se arriesgue a quedarse de nuevo aislado, o se vea obligado a ser definitivamente  consecuente con su nuevo paradigma  para tratar a Cuba.

Obama,  desde el 17 de diciembre, en que inauguró lo que pudiera llamarse una “nueva  política hacia Cuba”, ha tenido que comenzar a luchar arduamente con la derecha, aun dentro de su propio partido,  por presentar a Cuba como el país con el cual esa nueva política puede ser negociada y que ya la Isla  no constituye una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos.

No pocas  fuerzas políticas quisieran volver a la política de aislamiento y de agresividad con Cuba; no obstante, Obama los destroza con el sólido argumento, de,   “cómo seguir haciendo igual, algo que en 54 años no ha dado resultado”, “cómo esperar nuevos resultados haciendo los mismo”. Lo cual evidentemente sitúa a esas fuerzas de derecha en la incómoda posición de estar defendiendo el statu quo.

Pero,  al  mismo tiempo, Obama,  para tranquilizar a esas  fuerzas, o por ideología propia, les dice que el cambio es solo de forma, que la estrategia es la misma: subvertir a Cuba obligándola al “cambio de régimen “.  Y aquí radica la contradicción  básica entre lo que Obama quiere lograr  con Cuba y lo que de verdad debiera hacer para arreglar las cosas con la Isla  y poder, al mismo tiempo, reparar   sus relaciones con América Latina. De modo, que no es difícil colegir, que Obama, pudiera estar repitiendo los mismos componentes del fracaso de la política de Estados Unidos con Cuba, ahora en condiciones peores, porque hay un hemisferio en pleno  que le está exigiendo otra cosa, que  el Presidente debiera aceptar  por ser lo más inteligente.

Con sus planteamientos  actuales, ¿en realidad Obama ha dejado de ver a Cuba como una amenaza a la seguridad de Estados Unidos? ¿A 23 años de la caída del campo socialista y el desmembramiento de la URSS, con  una China y Rusia diferentes;  sin embargo,  Obama insiste en la estupidez de ver a Cuba como una amenaza a la  seguridad nacional de Estados Unidos. ¿No será que Obama se ha quedado corto en el cambio que  ahora está proponiendo? ¿Por qué Obama no termina de ver a Cuba como lo que es en realidad? ¿Un  país  en transición, hacia la búsqueda de un régimen económico, que termine de dar solidez a su régimen político interno?  ¿No sería más inteligente tratar de ayudar a Cuba, para que no  se descalabre a noventa millas  y que eso traiga consecuencias nefastas  para Estados Unidos?

Creo que si Obama se presentara en la próxima Cumbre, habiendo cambiado integralmente hacia este paradigma mencionado,  que en definitiva ya aceptó, y hasta ha luchado por él,     sus posiciones van a ser más creíbles, compatibles con el hemisferio y exitosas para su política con  Cuba. De lo contrario, Obama, “después de tanto  nadar,  se  va  a  ahogar  en  la orilla”.

Cuba por su parte, quiere creer que las posiciones planteadas por Obama de cambiar las relaciones con la Isla,  son sinceras;  pero también  tiene  sus aprehensiones cuando Obama declara intenciones que  no  se diferencian sustancialmente de la vieja política agresiva.

Creo que Cuba, además, está consciente de que su régimen político-económico  es un tanto rígido, pero estoy seguro no hará nada mientras no se sienta segura. Y para eso falta algún tiempo todavía.