sábado, 31 de enero de 2015

NEGOCIACIONES DIFICILES

clip_image001Por:Jorge Gómez Barata

Para poner fin a la II Guerra Mundial, no hubo negociaciones y Alemania se rindió dos veces. La primera ante el mando norteamericano el 7 de mayo de 1945 en Reims, Francia y la segunda el 9, en Berlín, ante el general soviético Zhúkov se firmó la segunda acta de capitulación incondicional.

Se atribuye a Ulises Grant, general norteamericano y 18° presidente de los Estados Unidos, haber empleado por primera vez el término “rendición incondicional” durante la Guerra Civil. En la II Guerra Mundial la figura dio lugar a una tragedia. En 1943, Roosevelt acuño la expresión, cosa que no agradó a Churchill y Stalin, debido a que podía generar mayor resistencia. Así ocurrió con Japón.

El 7 de diciembre de 1941, sin previa declaración de guerra, Japón atacó la base norteamericana de Pearl Harbor en Hawái y un día después, el Congreso Norteamericano le declaró la guerra. A su vez, Alemania hizo lo mismo respecto a Estados Unidos.

Así comenzó la guerra en el Pacífico que se prolongó hasta agosto de 1945, cuando, aún después de la derrota de Alemania, como temían Stalin y Churchill, Japón continuó una resistencia que sólo los bombardeos atómicos a Hiroshima y Nagasaki pudieron quebrar.   

La resistencia japonesa se explica por la renuencia fanática a prescindir del Emperador, considerado por ellos como una divinidad y entregarlo a la justicia norteamericana, finalmente, después de intensos debates, Estados Unidos se abstuvo de enjuiciarlo.

Las conversaciones de París para poner fin a la guerra en Vietnam fueron desesperantes y, con varios períodos de interrupción, se prolongaron desde 1968 hasta 1973. En ellas participaron representantes de Estados Unidos, Vietnam del Norte, Vietnam del Sur y el Frente de Liberación de Vietnam. Eran cuatro partes.  

Vietnam del Norte exigía la exclusión de Vietnam del Sur y este del Frente de Liberación, cosas que ninguno aceptaba. Superado ese problema apareció el de la forma de la mesa. Los norvietnamitas querían una mesa cuadrada para que los adversarios se sentaran frente a frente. La idea no agradó a la contraparte. En el tira y jala pasaron meses hasta que finalmente utilizaron una mesa ovalada.

Luego apareció el asunto de la precedencia: ¿Quién llegaba primero al salón y esperaba por los demás? Usualmente, en las negociaciones, los vencidos aguardaban por los ganadores. Cuentan que durante un receso un joven que servía té, hablando consigo mismo dijo: ¿Por qué no utilizan cuatro puertas? Así se hizo. Todos entraron a la vez.

En definitiva la paz fue acordada mediante conversaciones secretas entre Henry Kissinger, secretario de estado norteamericano y Le Duc To, representante vietnamita en Paris.

Ninguna negociación para poner fin a un conflicto dilatado es fácil, pero ninguna ha sido imposible. Las enseñanzas están a la vista. Allá nos vemos.