domingo, 18 de enero de 2015

EL TERRORISMO NO APARECIÓ CON EL ISLAM

clip_image001Por: Jorge Gómez Barata

La especie humana, y cada uno de los pueblos y civilizaciones que la integran, son biológicamente homogéneos y culturalmente diversos. La idea de razas, naciones o culturas puras es no solo errónea, sino reaccionaria. Lo mismo ocurre con las ideologías excluyentes y exclusivistas, y con las religiones que intentan imponerse por la fuerza y la coerción.

El Islam y todas las demás expresiones de la fe forman parte de esa diversidad. Si bien, nadie podrá jamás excluirlo de la cultura europea, americana, africana, asiática y universal, tampoco sus jerarquías y prosélitos pueden imponerlo. La cultura de cada pueblo y de la humanidad en su conjunto se hace de sumas e integraciones, no de restas ni de divisiones.   

LA HISTORIA

En el año 622, en la ciudad árabe de Medina, Mahoma inició un proceso que, en torno al Islam, unificó espiritualmente a la península arábiga, y tras su muerte en 632, comenzó una espectacular difusión de la fe musulmana que pronto desbordó el Medio Oriente y comenzó su andadura por el mundo. En 80 años llegó a la península Ibérica que fue ocupada y dominada en toda su extensión, aunque no convertida.

La conquista de España por los moros no fue una operación militar típica, sino combinada con desplazamientos humanos. Durante siglos, por razones diversas, los pueblos del Levante, judíos, árabes y persas cruzaban el mar Mediterráneo, y por Gibraltar, el Bósforo y Lampedusa, entraban a Europa, donde se establecieron y echaron raíces.

De ese modo España, Portugal, Italia, Francia y otras regiones, con tierras feraces, climas agradables y propicios para la agricultura y la ganadería, se convirtieron en naciones racialmente mestizas, religiosamente sincréticas y culturalmente plurales. La diversidad y la tolerancia, hicieron de ellas lugares ideales para vivir y prosperar.   

Desde España los árabes avanzaron sobre Francia, llegando hasta Poitiers, donde la invasión fue detenida en 732, y en 1492 fueron finalmente expulsados de España y Europa. Se trata de alrededor de un milenio de historia compartida, en la cual los procesos económicos demográficos y culturales crearon nuevas realidades. Aunque la reconquista católica y la formación de la España moderna fue un proceso militar violento y conllevó al fin de los reinos y califatos árabes, no condujo a extremos.

Las decenas de millones de judíos y musulmanes que durante siglos llegaron del Levante y se establecieron en Europa donde formaron familias y linajes, comunidades y ciudades, se integraron indisolublemente a la historia del Viejo Continente.

Con magnifica prosa, Carlos Fuentes, el gran literato mexicano, cuenta como los descubridores y conquistadores hispanos trasladaron al Nuevo Mundo la magnificencia de una cultura mestiza, sincrética y diversa, que luego se nutrió con la llegada de los africanos, que cazados como fieras y vendidos como bestias, se integraron al mosaico de nuestros pueblos y de nuestra cultura.

De alguna manera todos somos blancos, negros, asiáticos e indios, como también cristianos, musulmanes y budistas, con una esencia humana común y un destino compartido. El terrorismo no proviene de ninguna religión. No tiene patria ni fe. No es cristiano ni musulmán: es satánico. Allá nos vemos.