jueves, 1 de enero de 2015

#CUBA LE IMPORTA AL MUNDO

clip_image001Por: Jorge Gómez Barata

Según la leyenda, Gordias, rey de Frigia, creó un nudo tan firme  que quién lo  desatara seria proclamado rey de Asia. El monarca presentó a Alejandro Magno el Nudo Gordiano. Sin inmutarse, el guerrero y estadista desenvainó su sable, y de un magnifico tajo deshizo el atado.

La anécdota celebra la determinación e iniciativa necesarias para solucionar una situación aparentemente sin salida. Esos y otros elementos están presentes en las históricas decisiones adoptadas por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro, que han puesto fin a una incomunicación y a un estado de beligerancia injustificado.

Probablemente no exista ninguna noticia que alegre más a los cubanos que el levantamiento del bloqueo norteamericano, proceso del cual el restablecimiento de relaciones diplomáticas forma parte.

Obama abrió la jaula y liberó a los gorriones, y ningún republicano podrá encerrarlos nuevamente. No es posible revivir a Eisenhower, poner en escena un remake de bahía de Cochinos, reinstalar los mísiles de 1962, recrear la Guerra Fría, ni reinventar el bloqueo. Se ha cruzado una línea de no retorno.

No recuerdo ningún suceso ligado a la confrontación entre dos estados que haya concitado una repercusión internacional tal como el anuncio de que Cuba y Estados Unidos restablecen sus relaciones diplomáticas, y dan pasos al encuentro que pudieran conducir a una normalización de todas sus relaciones, y al cese del conflicto vigente desde 1960.

Excepto el contencioso israelo-palestino, ningún desencuentro internacional había durado tanto tiempo, ni involucrado a tantos países como el generado por el triunfo de La Revolución Cubana en 1959, y la hostilidad norteamericana que incluso sobrevivió a la Guerra Fría. Diez presidentes estadounidenses, cuatro de los cuales gobernaron por dos períodos, resultaron incompetentes para promover avances sustantivos.

  Al impactar a los cubanos necesitados de buenas noticias y con deseos de no ser más una plaza sitiada. La buena nueva alegró a los amigos de Cuba y al movimiento solidario con los cinco antiterroristas prisioneros en Estados Unidos. También Alan Gross, sus familiares y afectos fueron complacidos.

Todos los presidentes de América Latina, los mandatarios de las grandes potencias, especialmente los de Rusia y China, de los países emergentes, así como los secretarios generales de la ONU y la OEA, los grandes partidos políticos, el Vaticano y las iglesias protestantes, han celebrado estos acuerdos, que los más importantes medios de difusión del mundo cubrieron con matices positivos.

No obstante, apenas realizado el anuncio, en Estados Unidos, donde también hubo entusiasmo, se levantó una airada y visceral respuesta de elementos de la ultraderecha y de los operadores y beneficiaros de la industria del anti castrismo. Algunos analistas minimizan el significado de lo acordado, le restan vigencia, o lo clasifican de “un medio paso”

En otras latitudes, incluso dentro de la Isla, no han faltado voces que, como quien predica a los conversos, advierten a la dirección cubana acerca de lo peligroso de la relación con los Estados Unidos, tampoco faltan maximalistas que instan a reclamar que Estados Unidos pida perdón a Cuba.

La firme y ejemplar conducción de la Revolución a lo largo de 55 años, y la eficiencia de la negociación que condujo al momento actual por parte de la dirección cubana, en particular de la administración del presidente Raúl Castro, así como el realismo y la valentía política del presidente Obama, merecen no solo respeto, sino también apoyo. Allá nos vemos.