martes, 23 de diciembre de 2014

UN BARREDOR DE TRISTEZAS

Por: Rolando López del Amo

Un 20 de diciembre nació Rubén Martínez Villena el poeta comunista cuyo liderazgo condujo a las acciones que culminaron en el derrocamiento de la tiranía de Gerardo Machado, el asno con garras, como lo calificara el propio Rubén.

Rubén, a quien Raúl Roa definió como una semilla en un surco de fuego, fue un ejemplo de consagración martiana a la lucha por la justicia social que influyó poderosamente en la posterior generación revolucionaria cubana y hoy sigue siendo pupila insomne que vela para que la patria no se arrodille.

Nuestro Silvio Rodríguez había programado su último concierto de 2014 “por los barrios” para esa fecha, como tácito homenaje a Rubén. Pero los azares de la vida transformaron ese concierto en evento único que la televisión llevó a toda Cuba y mas allá de nuestras fronteras.

La presencia allí de nuestros Cinco Héroes, libres y ya de vuelta a la patria, y sus familiares, convirtió la ocasión en acto inolvidable que fusionó los sentimientos mas nobles de millones de cubanos y amigos de Cuba en otros países.

Con la sencillez de la grandeza, Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René llenaron de alegría a la multitud allí congregada para escuchar a Silvio, poeta que canta a la patria, al amor a la lucha por la dignidad humana.

El inesperado momento en que los cinco subieron al escenario y Antonio cantó a dúo con Vicente Feliú la canción hecha con versos de Antonio y luego todos con Silvio cantando “El Necio”, que fue el himno de combate y resistencia de nuestros héroes en sus injustas y duras prisiones, llevaron al clímax las emociones, que se elevaron aún más cuando a petición de Antonio, Silvio cantó “La Era”, acompañado por ellos y coreado por el público.

En la explanada adjunta al Estadio Latinoamericano se mezclaron los sonidos de los aplausos, las exclamaciones de júbilo, las voces que pedían siempre una canción más para que no tuviera fin aquel encuentro inolvidable.

El 20 de diciembre de este 2014, en el Municipio del Cerro, donde nació mi padre, el poder mágico del arte barrió la tristeza para que resplandeciera la esperanza.