viernes, 19 de diciembre de 2014

OBAMA SE REINVENTA

BarataPor: Jorge Gómez Barata

Anoche tres cubanos que no lo hacían desde hace 16 años y un norteamericano ausente desde hace cinco, durmieron en sus hogares, y otros once millones despertaron con una sensación nueva.

La lucidez de sus lideres y la valiente tenacidad del pueblo cubano, unida a la sensatez de un presidente norteamericano que, a pesar de heredar dos guerras, una crisis económica y un ambiente internacional envenenado, que incluía un terrorismo desenfrenado y una absurda agresividad hacía Cuba, logra probar que en muchos aspectos es diferente.

Los sobrios y trascendentales anuncios del presidente Barack Obama desde Washington y de Raúl Castro en La Habana, inscribieron el 17 de diciembre de 2014 en la historia de Cuba como el suceso político más trascendental desde el triunfo de la Revolución en 1959. El anuncio del restablecimiento de las relaciones diplomáticas adquirió mayor relevancia al coincidir con la liberación de los tres anti terroristas cubanos condenados en Estados Unidos.

Aunque se desconocen los detalles y los protagonistas de las negociaciones de alto nivel que condujeron a este momento y que también permitieron la liberación del contratista de la USAID Alan Gross, condenado en Cuba por realizar acciones anti gubernamentales, obviamente se trata de una compleja operación diplomática bordada a mano y que, asistida por los buenos oficios de su santidad el Papa Francisco, ha puesto fin a una situación de incomunicación que había durado demasiado tiempo.

Según un mensaje emitido por la Casa Blanca, los efectos inmediatos de los anuncios realizados por el presidente Obama significan un descongelamiento y una revisión de la política estadounidense, que en conjunto, ha sido calificada por el ejecutivo norteamericano como “Un Nuevo Rumbo para Cuba”.

Al restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba, incluyendo la apertura de una embajada en La Habana, se suman decisiones asociadas al inicio de un proceso de normalización, que por ir a la raíz, según el profesor Jesús Arboleya: “No tiene marcha atrás ni puede ser cooptado por la burocracia”

Por primera vez en más de medio siglo, en un discurso presidencial que alude a Cuba, aparece la palabra “colaboración” en temas de interés mutuo como migración, operaciones anti droga, protección medioambiental y tráfico de personas, entre otros, y la actualización de las políticas en materia de viajes en 12 categorías que abarcan un amplio espectro, incluyendo comercio, finanzas, comunicaciones, etc..

John Kerry renueva el consabido deseo de ser: “El primer secretario de estado que en 60 años visita La Habana”, pero es el primero que quiere hacerlo no posterior a la derrota de la Revolución, sino conviviendo con ella. Será bienvenido.

En La Habana el presidente cubano Raúl Castro no tuvo dificultad para aparecer en su perfil natural, y con la brevedad y la sobriedad que lo caracteriza, realizar un anuncio histórico, mientras que en Washington Obama parecía recobrar la imagen que hicieron de él una esperanza de que se podía cambiar, no la naturaleza del imperio americano, pero sí la orientación de su administración.

Con el inicio del desmantelamiento de la política hostil hacía Cuba, y la búsqueda de soluciones para alrededor de cinco millones de emigrantes indocumentados, Obama se reinventa y vuelve a ser la esperanza, que venciendo enormes prejuicios, lo llevó a la presidencia.

Confieso que no creí vivir para disfrutar este momento, que en magnifica concordancia de hechos humanos y políticos de la mayor relevancia, en lugar de sumar agravios, aproximan a Cuba y Estados Unidos. Es bueno saber que hay en la Casa Blanca un estadista al que de corazón se le puede desear éxitos y buena suerte. Allá nos vemos.