miércoles, 17 de diciembre de 2014

#Cuba libera al estadounidense Alan Gross

Getty Images

Alan Gross.

El subcontratista estadounidense Alan Gross, condenado en 2011 en Cuba a 15 años de prisión por espionaje, fue liberado hoy.

“Gross, de 65 años, fue arrestado en diciembre de 2009 cuando realizaba su quinto viaje a la isla”

"Esta mañana Alan Gross partió de Cuba en un avión del gobierno de Estados Unidos con destino a los Estados Unidos", confirmó la Casa Blanca en una breve nota de prensa. "Gross fue puesto en libertad por razones humanitarias por el gobierno cubano a petición de los Estados Unidos", agregó.

El Presidente Barack Obama hará una declaración a las 12:00 PM horas de este miércoles desde la Sala de Gabinete. A su vez, el presidente de Cuba, Raúl Castro, hará lo mismo a jas 12 PM hora de La Habana (1 PM tiempo del Este de Estados Unidos).

Gross fue detenido en la isla caribeña hace casi cinco años cuando encabezaba un sigiloso proyecto para expandir el acceso a Internet en la isla.

El caso Gross se convirtió en el principal obstáculo para lograr un avance diplomático entre Washington y La Habana.

La detención del subcontratista del gobierno estadounidense, cuya liberación inmediata y sin condiciones era exigida por la Administración del presidente Barack Obama, puso fin a un tibio acercamiento a Cuba iniciado por la Administración Obama tras su llegada al poder en 2009.

Jorge Ramos le pregunta a Obama sobre un posible intercambio humanitario para traer a casa a Alan Gross.

Obama había admitido hace poco, por primera vez, que su gobierno estaba "negociando a través de diversos canales" la liberación de Gross.

El mandatario reconoció, durante una entrevista televisiva, que había conversaciones sobre cómo podían volver a traer a Gross a Estados Unidos. "Seguimos preocupados por él. En primer lugar, no creemos que él debe permanecer encarcelado", sostuvo.

Gross, de 65 años, fue arrestado en diciembre de 2009 cuando realizaba su quinto viaje a la isla. En ese momento era subcontratista de la firma privada Development Alternatives, Inc. (DAI), que había obtenido un contrato de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) para brindar "apoyo humanitario" a grupos de la sociedad civil en Cuba.

Los viajes de Gross a la isla tenían como objetivo entrenar y abastecer de tecnologías de la información originalmente a la comunidad judía, para conectarse a internet de manera independiente, sin monitoreo del estado.

Para ello llevó a la isla teléfonos, computadoras, routers y equipos de comunicación satelital que normalmente son utilizados por agencias gubernamentales, organismos internacionales, empresas de petróleo y medios de comunicación, entre otros, pero que en el caso cubano permitirían la creación de redes que no dependerían de los servidores controlados por el estado.

El gobierno cubano consideró en 2011, tras la sentencia a 15 años de prisión, que la condena a Gross fue su participación en "un programa subversivo financiado por el gobierno de Estados Unidos".

La semana pasada el ex presidente Bill Clinton dijo en una entrevista a Fusion que las relaciones de Estados Unidos con Cuba jamás mejorarían si La Habana no liberaba a Gross.

En su opinión, esto podría abrir las puertas al fin del embargo económico.

En otra entrevista al diari The Miami Herald, el ex mandatario (1993-2001) dijo que "es realmente tonto permitir que una encarcelación, a todas luces cuestionable, ponga en peligro el futuro de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, pero esa no es mi decisión".

El diario The New York Times dijo recientemente que en la Casa Blanca, la posibilidad de un intercambio de presos con La Habana, genera ansiedad debido a las críticas que surgieron en mayo, cuando Estados Unidos negoció la liberación de un soldado secuestrado en Afganistán a cambio de cinco líderes del movimiento Talibán.

Agregó que el gobierno estadounidense, sensatamente, suele rehusarse a negociar con terroristas o gobiernos que detienen a sus ciudadanos en busca de dinero o concesiones políticas. Pero que en circunstancias excepcionales, vale la pena hacerlo, y que el caso de Gross es una de ellas.

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