lunes, 10 de noviembre de 2014

RECONSTRUIR EL ORIENTE MEDIO*

BarataPor: Jorge Gómez Barata

La historia puede ser interrumpida y reorientada. En el Nuevo Mundo los conquistadores europeos troncharon el devenir. Obviaron a la población nativa y entronizaron en los nuevos escenarios la cultura propia, incluyendo la cultura política que con innovaciones, luces y sombras, se instaló en los Estados Unidos e Iberoamérica.

En el Oriente Medio la invasión europea no logró la colonización ni el exterminio, por el contrario, la derrota de las Cruzadas conllevó al rechazo a todo lo europeo, incluyendo la religión y la cultura política. Atrincherados en lo autóctono, bajo la férula otomana y otras estructuras, los pueblos árabes cerraron las murallas y crearon una cosmovisión que excluyó la modernidad política y concedió a la religión papeles desmesurados en la regulación de la vida social y en el ejercicio del poder.

El hecho de que la cultura política del Oriente Medio durante siglos fuera impermeable a las influencias externas, impidió que se desarrollaran allí estructuras políticas basadas en la combinación de democracia, derechos, institucionalidad, ejercicio de la autoridad y participación popular y se construyera el Estado moderno, imprescindible para convivir y progresar.

El atraso, el aislamiento y las deformaciones introducidas por el colonialismo, comenzaron a ser resueltos por los movimientos nacionalistas que con la descolonización introdujeron prácticas avanzadas como el laicismo y elementos democráticos. Nasser, Bourguiba, Zenghor y otros, protagonizaron avances políticos más relevantes que los que conseguidos en veinte siglos. El colonialismo, el neo colonialismo y el imperialismo impidieron completar la obra.

Durante la Primera Guerra Mundial, Inglaterra y Francia negociaron el Tratado Sykes-Picot, que junto a los tratados de Sèvres (1920) y Lausana (1923), regularon la repartición de los territorios del Medio Oriente. Así nacieron los países del Levante, con fronteras surgidas de negociaciones imperialistas. En ese entorno Turquía se constituyó en excepción debido al movimiento de matriz nacionalista, encabezado por Kemal Atartürk, que dio lugar a la formación del estado moderno.

Esas y otras eventualidades se asocian al surgimiento del radicalismo islamico, el yihadismo, el Estado Islamico y las reivindicaciones kurdas, y explican por qué países que parecían sólidamente establecidos como Irak y Siria están a punto de ser desmembrados para fundar el estado kurdo, y probablemente algo surgido del Estado Islamico, cuya derrota no es inminente ni segura.

Obviamente la suma de sufrimientos, violencia y frustración que acompañarán a esos procesos es inmedible. Lo más grave es que ahora no existen instrumentos para realizar los reajustes que en su tiempo hicieron los gobernantes europeos y norteamericanos.

Tal vez, algún día la ONU pueda organizar un evento mundial para con justicia, equidad y pragmatismo ajustar y ordenar lo que aquellos barones de la política mundial, que hace ahora 100 años, jugando a ser Dios, trastocaron. La posibilidad es remota, más no hay otra. Allá nos vemos.

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*Ofrezco excusas por las simplificaciones a que el espacio periodístico obliga y que conllevan a inexactitudes. En cualquier caso lo hago con el mayor respeto por aquellos a quienes aludo.